Cultura Granatuleña

Gracias, por fomentar la cultura y hacer valer el patrimonio artístico, y preservar el medio ambiente.

 

Gracias por rescatar del olvido edificios, libros y documentos.

 

Gracias por inculcar a los niños el amor al arte y a la naturaleza.

 

Gracias por promover la lectura del Quijote y hacer posible que el ingenioso hidalgo y su escudero cabalguen de nuevo por la imaginación de los lectores.

 

Gracias por mantener vivas las tradiciones al tiempo que abrís las puertas del futuro a través de las páginas de Internet.

 

Gracias, en definitiva, por hacer cultura y difundirla y por mantener viva la memoria y arrancar de los brazos polvorientos del olvido los restos de la grandeza que en la antigüedad tuvo este pueblo.

 

Un pueblo situado en “un maar de culturas”. Vivís, como sabéis, en un cráter explosivo volcánico de 2 kilómetros de diámetro, afortunadamente dormido desde hace muchos siglos, que en su día produjo violentas explosiones por la interacción del magma en ebullición con la existencia de acuíferos.

 

Y este volcán terrible, como otros en la zona, resultó ser, pasado el tiempo, providencial y benéfico porque de él surgió una tierra fértil, junto al río Jabalón y en torno a grandes lagunas: las lagunas de Valdeleón.

 

Ese contexto geográfico, hizo que desde siempre Granátula, que significa granero, por la abundancia de los cereales, fuera asentamiento elegido por múltiples culturas que se disputaron este lugar.

 

Desde el Neolítico, hombres y mujeres vivieron, amaron, trabajaron la tierra y apacentaron sus ganados en los verdes pastos de esta tierra.

 

Generaciones y generaciones, con culturas distintas y lenguas diferentes y de procedencias lejanas y creencias variopintas hicieron de este lugar su casa, su hogar.

 

Aquí también nacieron sus hijos y enterraron sus muertos. Y celebraron sus fiestas.

 

Unas fiestas que están en el alba de los tiempos.

 

Dice el filósofo José Antonio Marina, que cuando los humanos quisieron sacralizar el espacio construyeron templos y cuando quisieron sacralizar el tiempo, instituyeron fiestas.

 

Por eso, sobre las festividades paganas, se instituyeron las festividades religiosas y sobre las religiosas, las laicas.

 

Y en Granátula, esas fiestas paganas y luego religiosas han ido sucediéndose desde siempre, porque Granátula es una encrucijada de culturas que han ido superponiéndose a lo largo del tiempo.

 

En el Cerro de la Encantada, o de los Castillejos, a 3 kilómetros al norte de Granátula, hay yacimientos de la Edad del Bronce que datan de 2.000 años antes de Cristo. Allí, hubo una gran acrópolis, una ciudad que tuvo también su necrópolis, en la que  se enterraba a los muertos junto a sus ajuares funerarios, lo que evidencia la creencia de vida después de la muerte y ritos funerarios de contenido religioso.

 

Pero será sobre todo en época romana cuando estas tierras alcancen una extraordinaria importancia. Y es que, ya sabéis, en el Cerro de los Obispos y sus alrededores se levantó, imponente y altiva, la capital de la Oretaria, llamada Oretum. Oreto fue una pujante y activa ciudad, situada en un estratégico cruce de caminos, donde se juntaban dos de las más importantes calzadas romanas:

 

La primera en dirección norte-sur, pasaba por Toledo, Consuegra, Ciudad Real, Oretum, Calzada y llegaba hasta Andalucía.

 

La segunda, en dirección este-oeste enlazaba Almadén, que los romanos llamaron Sísapo, con Albacete a través de Oretum.

 

Y ambas calzadas, para atravesar el Jabalón, utilizaron un gran puente edificado por Publio Venusto a finales del siglo I y compuesto de 3 ojos en el cauce central y otros siete en los cauces secundarios.

 

Gracias a su privilegiada situación, a la fertilidad de su vega y a sus abundantes pastos, Oretum tuvo una gran importancia económica, militar y comercial.

 

Tuvo importantes edificios públicos. Como un circo, lo que evidencia la existencia de una población muy numerosa. Una gran necrópolis y un templo dedicado a Proserpina, la diosa de la Agricultura, hija de Júpiter y Ceres y esposa de Plutón, el dios de los Infiernos.

 

Después de la dominación romana, Granátula siguió teniendo importancia. En la época visigoda, Oreto fue sede episcopal. En el llamado “Cerro de los Obispos” muy cerca de la ermita de Zuqueca, se han localizado los yacimientos correspondientes a aquella época, entre ellos, lo que parecen ser restos de una basílica.

 

Y después del esplendor llegó la destrucción. Muchos autores creen que Oreto fue arrasada por la invasión musulmana en el 711. Y sobre la devastación volvió a surgir otra población musulmana llamada Urit, que fue ocupada entre los siglos VIII y X. Una población que debió también tener su importancia, puesto que contó con una fortaleza y baños. Eran baños públicos que tenían una finalidad no sólo higiénica y terapéutica sino también social y religiosa.

 

Tras al victoria de las Navas de Tolosa, las tropas cristianas ocuparon este lugar y habitaron una población llamada Zuqueca que significa “lugar de ruinas”. De este periodo, finales del S. XIII nos queda la preciosa talla gótica de la Virgen de Zuqueca.

 

La ciudad de Zuqueca, tuvo una corta duración y quedó despoblada en el S. XV. Sus habitantes pasaron a Granátula que quedó incluida en las vastas posesiones de la Orden de Calatrava. Tras la incorporación a la Corona quedó unida a Almagro como una aldea, hasta que el 3 de marzo de 1712, obtiene el privilegio de Villa tras el pago de 4.000 ducados, 1.250 fanegas de cebada y 30 caballos que el pueblo de Granátula hizo a Felipe V.

 

Amigos y amigas esto esta resultando ser una lección de historia. Pero permitidme la licencia, porque creo que es muy importante que conozcamos nuestras raíces.

 

“El futuro depende del pasado y el presente no se hará a partir de la nada”, escribe Pierre Villar.

 

En gran medida, somos lo que otros fueron y otros serán lo que nosotros seamos.

 

Por eso es importante que en fiestas y a lo largo del año pongamos en valor nuestra historia, nuestras tradiciones.

 

Pisamos una tierra mágica, fértil y volcánica, donde Proserpina volcó sus dones.

 

Una tierra que ha dado grandes hombres y mujeres. Como el General Baldomero Espartero. El hijo de un humilde carretero que pudo haber sido Rey de España. El, que acumuló honores y títulos como el de duque de la Victoria, fue reclamado por el pueblo para ceñir la corona, frente a otros candidatos.

 

Decía una copla popular:

 

                             “Dichosa sería España

                             bajo demócrata mando,

                             altiva no tolerando

                             la corona en sien extraña;

                             de los Borbones la saña

                             olvidar nunca sabemos

                             Montpensier no lo queremos,

                             Espartero es popular,

                             Rey lo queremos alzar

                             o sin Rey nos quedaremos”.

 

Pero Baldomero Espartero renunció y la prensa de la época dejo escrito:

 

“Don Baldomero Espartero ha renunciado al honor de ceñirse la corona de cien reyes. Por algo se ha dicho que este general era una persona decente, un español honrado y un político consecuente”.

 

Salud y alegría para todos y todas.

 

 

 

 

 

¡El Futuro también son nuestros Recuerdos!

 

Cómo si fuera ayer aún tengo presente en la memoria el pasado, ¿no me estaré haciendo viejo?.  El paso del tiempo, del que se dice que todo lo cura, que todo lo sana y que pone a cada uno en el sitio en el que debe estar, suele depararnos pequeños o grandes “Tsunami” revolviendo nuestra vidas, nuestros sentimientos; quizás haciendo que seamos conscientes de que todo en la vida es volátil y que nada es eterno. Más la principal virtud de la vida es que continua inexorable y que, con independencia de los actores que haya, sigue cual rueda de noria girando eso sí unas veces el cangilón arriba y otras veces el cangilón abajo.

 

¡Maraña de sentimientos! ¡Recuerdos! El Futuro también son nuestros Recuerdos.

 

Si se recuerda el pasado es para pensar en el futuro, porque una buena historia es garantía de una esperanza creativa para el porvenir. Los buenos recuerdos no son para saborearlos solos, sino para compartirlos. Y esto es lo que yo quiero hacer hoy. Cuando uno recuerda, el ayer se hace parcelas de nuestra vida, enraizar el presente con los momentos más válidos e intensos de la vida. Por detrás de tantas horas, días y años de trabajo, formando la historia de un pueblo, están muchos nombres y unos rostros que dejaron su juventud, su salud, todas sus energías en una entrega escondida para hacerlo grande y conocido.

 

Hacemos memoria de quienes han estado y ya no están, especialmente de quienes han dejado lo mejor de su vida: algunos fallecidos, otros enfermos o impedidos. Muchos, familiares vuestros. Yo mismo recuerdo a aquellos maestros, educadores, a vuestros padres y abuelos, personas inolvidables y admirables, severos y cumplidores, con saberes reales y real voluntad de transmitirlos. Los de mi generación nunca podremos renunciar a lo que ellos pusieron en el inicio de nuestra existencia.

 

Quiero que mis palabras sean a la vez elogio y elegía del pueblo, del sitio donde nos criamos, aunque en algunas ocasiones la maledicencia pueda reinar.

 

El pueblo hasta hace no muchos años ha sido un mundo y todo el mundo para cuantos vivían en él. Cuando las comunicaciones no rompían el cerco de la vida propia, cuando los viajes no traían rostros nuevos y pocos salían de él, sino para hacer el servicio militar o para ser hospitalizado en La Capital y para poco más, tenía la hondura cultural que ha creado siglos de tradición oral, de refranes acumulados, de canciones pícaras y atrevidas que todos conocéis y cantáis, de relatos vivos, de hechos vividos con densidad dramática y repetidos en familia mientras se cosía, se hacía encaje de bolillos, o en las cuadrillas se murmuraba o se compadecía.

 

Los primeros años de la infancia dan a cada hombre y a cada mujer las categorías con las que encuadra el resto de la existencia. Se es de pueblo o de ciudad. Se puede haber padecido hambre o haber nacido en la abundancia en los primeros años. Se puede haber recibido cuidado excesivo hasta la adolescencia o forzado al trabajo desde la misma infancia. Pero eso años dan al hombre en cuanto ser, sentido: un paisaje, una palabra, una amistad y una experiencia que forman la trama de la vida.

 

Muchos de nosotros somos herederos de la cultura del hombre pobre que se sabe cercano y solidario de su prójimo porque ambos dependían de la tierra, del tempero y de las tempestades; herederos de la cultura abierta a todos y por ello al servicio de todos en el bien, y a merced de todos en el mal, por la envidia, la injuria o la acechanza; herederos de la cultura de la piedad basada en una fe fuerte canalizada en el amor de padres y de prójimos, rechazo del desacato y de la insolencia; herederos de la cultura de la sobriedad y del señorío que nace de la sola ciencia de ser hombre, porque las cosas no definen a la persona; herederos de la cultura del ocio y de la diversión, sin ofender a nadie, como saber personal acreditado en acciones y en habilidades y, sobre todo, en servicialiadad.

 

Y así mirar de frente a la Amistad Verdadera, aquella que nunca es capaz de traicionar la confianza, porque si lo hiciera tan sólo una vez no sería amistad sino sólo Conveniencia. El amigo no me obliga pero me aconseja, no se molesta pero me hace entender, no me anima pero me enseña a ser feliz y no me dice amigo pero me da su amistad. Y sobre todo estará siempre contigo aunque en ocasiones su interior pudiera estar roto.

 

Estos son los valores del pueblo en que muchos de nosotros tenemos como patria de humanidad primera y al que miramos con lágrimas de agradecimiento.

 

Las alforjas de la vida de una persona se van llenando con una mezcla de muchas realidades, pero son grandes los valores que en ellas se almacenan, vividos en torno a una familia, a unos educadores, a unos vecinos, a unos amigos, hombres y mujeres, personas sencillas, trabajadoras, nada retorcidas, ni conflictivas, muy abiertas a ala generosidad y amantes de una convivencia educada.

 

Y con este bagaje recibido quiero mirar también al futuro, no con la mirada del hombre distraído, ni masificado, ni manipulador, sino, únicamente, con la mirada de la vida vivida aquí, desde el agradecimiento a lo mucho que he recibido; y quiero verlo con un criterio de valor y vivirlo en su belleza verdadera y en su bondad auténtica.

 

¿Comprendéis ahora que mis palabras sean a la vez elogio y elegía por el pueblo, por la cultura que son nuestro origen? ¿Y de destierro de la maledicencia, los murmullos y la traición a la amistad?

 

Ahora bien si yo hago elogio de aquello es para reclamaros con urgencia la creación integradora de lo nuevo. Si hoy hago aquí memoria del pasado vivido es para que, apoyándome en ello, fundamentado en esos pilares de grandes y hermosos valores que todos tenéis, se construya un porvenir que engrandezca la vida de este nuestro pueblo. Quien a tiempo no piensa y crea queda convertido en esclavo de personas que lo único que pretenden es aprovecharse de los demás para favorecer únicamente sus intereses.

 

Futuro, y Recuerdos; se acabó la tinta en mi tintero, la pluma quedó seca y vacía la imaginación y vacía el alma. Pasemos página y ahora gritemos al viento la grandeza de la vida y la amplitud del espíritu. Ahora que es la época en que los ocres, los marrones, empiezan a desaparecer nuestros campos, en la que las flores plagan de vivo color el paisaje y preparan la obtención de los mejores frutos de la tierra: uva, melones, sandías, tomates, todos los productos de la huerta; ahora que el sol miente salgamos todos a la calle y vivamos.

 

Y así compartamos mesa y yantares, risas y coloquios, con nuestra familia, con amigos, conocidos y porqué no con desconocidos. Seamos los mejores anfitriones. Saquemos de las orzas los chorizos, de la cámara en los arcones de yeso los jamones, del aceite el queso; pongámonos manos a la obra con la hogaza de pan y hagamos migas, con nuestra huerta pisto, y como mar no tenemos hagamos bueno aquello que de la mar el mero y de la tierra el cordero.

 

Y aquí, cómo mi alma vacía no encuentra el final, confirmando la falta de inteligencia, usaré las palabras de Don Quijote para esta despedida:

 

Señores, vámonos poco a poco, pues en los nidos de antaño no hay pájaros hogaño. Yo fui loco y ya soy cuerdo, fui Quijote y ahora sólo un mundanal hombre.

En verdad de mi conciencia,

que yo pensé que ya estaba

dado este libro a la quema;

pero ya “su San Martín

a cada puerco le llega”

que las historias fingidas

tanto más tienen de buenas

de provecho y deleitables,

cuanto a la verdad se acercan;

y las verdaderas, tanto

mejores cuanto más ciertas.

 

 

Pueda con vuestras mercedes el bien hacer y mi verdad volverme a la estimación que de mi se tenía.

 

 

He dicho. Vale.

Juan Jesús Donoso Azañón

El pregón de Sancho

En un lugar de la Mancha cuyo nombre siempre llevamos en la memoria, hace mucho tiempo que moraban visigodos, romanos, árabes… manchegos. Desde la edad de piedra, donde los encantadores transformaban en la noche de San Juan a una “bicha” en una doncella instruida en las artes amatorias, hasta el día que rededor de la laguna de Valdeleón los manchegos fueron construyendo su morada con la venida de almas de Oreto – Zuqueca y de Añavete, distintos pueblos han forjado su historia. Entre lomas y cerros, valles y cráteres, fumarolas y simas convivían los granatuleños viendo pasar camino de Andalucía al inspector de abastos de la real marina que proveía de trigo y cereales a la Invencible en su lucha contra la armada inglesa. Y así fue cuando nuestro señor imaginario Don Quijote con su amado escudero nació en la mente de Cervantes cabalgando por tierras granatuleñas, por el Camino Real, en el entorno de Añavete, donde vino a sucederle la batalla con los Galeotes. Después de esta guisa, ya en el año 2008, pasando nuevamente por Granátula iban platicando nuestro querido caballero andante y nuestro malandante escudero.

 

– Válgame señor don Quijote que ese pueblo que vemos allí es Granátula de Calatrava. Sepa mi señor que habiendo conocido que en su entorno tuvo lugar la batalla de los galeotes, han tenido a bien enviarme un recado de la Hermandad del Cristo en el que me incitan a hacer un pregón en las fiestas de su querido Santo Cristo de la Resurrección, un Santo que se encarga de proteger a esta Villa desde hace tiempo, antes de que viniera aquí vuesa merced con Rocinante y yo a lomos de mi rucio.

 

En esta plática estaban Don Quijote y Sancho cabalgando por la vereda camino de Granátula, recitando el escudero:

  

– Aflojando ya el sermón

que sin querer voy echando

se me olvida que es pregón

y que no estoy predicando.

La fiesta está preparada

que no falte la cordura

la amistad y la mesura

que nos sea bien cumplida

y con la salud encomiada.

– Mi buen Sancho has de saber que esta patria cuyo nombre llevo grabado en el pecho es nuestra tierra. Procura en tu pregón predicarles de las bondades de su región y si al mandado no hacen caso, tendrían mucha razón: Mensajero sois amigo, no merecéis culpa, non. No  confiéis en eso, Sancho, que en la manchega región tan colérica es la gente, como honrada y con honor, y no consiente cosquillas de nadie, ni la traición, que siempre será vengada. Si os huelen –vive Dios- que os mando mala ventura qué el diablo me ha metido en esto y yo no. Ahora bien todas las cosas tienen siempre algún remedio, excepto la muerte segura, como siempre estoy oyendo.

– Mi señor Don Quijote no tenga duda que así lo haré. Sepa que como casi todo lo que se puede decir en literatura, ya lo dejó dicho Cervantes en algún lugar de la segunda parte de la novela que cuenta sus aventuras cuando afirmaba: “La mentira es mejor cuanto más parece verdadera y tanto más agrada cuanto tiene más de dudoso y posible”. Así es que las fábulas deben ser escritas cuidando que “admiren, suspendan, alborocen y entretengan, de modo que anden a un mismo paso la admiración y la alegría juntas”. Es como si quisieran contar a la vida mesma, donde la verdad y la mentira, la ilusión y la desilusión, la pasión y el odio, la alegría y el lloro, mezclan como en el gazpacho manchego y forman un unto amasado por la convivencia y mal amalgamado por la envida y la avaricia. Que ya lo dicen los refranes, que siempre mi hidalgo me recrimina que use “quién bien te quiere te hará sufrir”, “mas vale buena esperanza que ruin posesión”, “aunque la traición se aplace, el traidor se aborrece” o “quien te cubre, te descubre” aunque a veces “pagan justos por pecadores”. Es como si fueran los duelos y los quebrantos.

– No más refranes, Sancho -dijo Don Quijote-, pues cualquiera de los que has dicho basta para dar a entender tu pensamiento; y muchas veces te he aconsejado que no seas tan pródigo de refranes y que te vayas a la mano en decirlos. Si no me acuerdo mal, otra vez te he dicho que los refranes son sentencias breves, sacadas de la experiencia y especulación de nuestros antiguos sabios; y el refrán que no viene a propósito antes es disparate que sentencia. Y hablando de disparates que es eso de los duelos y quebrantos, ¿no será que tu barriga está rezongando y sale a la luz el tragaldabas que llevas dentro?

 

– Mire que a estas horas la gazuza va acechando. Pero no es eso sino que ha de saber que algunos autores mencionan que algunos labradores, al sufrir la muerte repentina de un animal de labor, como las vacas, el burro o el caballo, aprovechaban su carne preparando un guiso con ella, y el nombre procede de los «Duelos y Quebrantos» que el labrador sufría durante su cocinado. Otros dicen que el nombre hace alusión al «quebranto» del ayuno impuesto sobre las carnes de cerdo tanto en las religiones Judía como Islámica y su posterior «duelo» tras haber violado los preceptos del ayuno. Y por eso digo que la vida es como este manjar, mezclando diversos tipos de carne con la unión del huevo hacen que quede un plato preciado y apetitoso, lo mesmo que en la existencia mortal cuando se mezclan las personas, el hombre y la mujer, los amigos, etc., y se unen por el cariño, la, amor, respeto y la amistad. Más cuando el huevo está en mal estado y el uso o el abuso o simplemente la traición quiebran esos sentimientos hacen que la confianza de repugnancia y quede rasgada. Y aunque le de motivos para que vuelva a reprenderme vienen a mi boca más refranes como “váyase el muerto a la sepultura y el vivo a la hogaza”, “a rey muerto rey puesto” y “érase que se era, el bien que viniere para todos sea, y el mal, para quien lo fuere a buscar….”

 

– Bien Sancho déjate ya de refranes y dichos, que ha debido pasar por aquí el encantador Frestón y parece que nos han trocado los unos en los otros y tu Sancho fueras un erudito escritor que desea con los refranes desfacer entuertos. Haz gala Sancho, de la humildad de tu linaje: no te avergüences de que sean labradores tus padres, de baja estirpe nacidos hay casos innumerables que han llegado a ser pontífices, o emperadores muy grandes. Si te precias de virtud, no tengas envidia a nadie, sean príncipes o señores con quien puedas compararte; pues la virtud se conquista, pero se hereda la sangre, y la virtud por sí sola vale más que los linajes. Más la iglesia de Granátula ya queda a la vista y aún no me has contado que dimes y diretes trovarás en el pregón de fiestas.

 

Esta discusión traían Don Quijote y Sancho entrando por el camino Moro, por lo que ahora es la ruta que lleva su nombre. De esta guisa Sancho empezó a recitar las estrofas de su pregón:

 

“Cuando la oliva está en sabia

y el almendro pleno de flor”,

cuentan los viejos romances

que es el tiempo del amor.

Amor del campo en verano,

fruto del trabajador

que recoge las espigas

que con su sudor regó,

en una tierra madrastra

que hoy en madre se tornó.

 

Lejos ya duros trabajos,

que es tiempo de festejar

con canciones y alegría

las fiestas de aqueste lar.

Dejad por estos tres días

las labores de los campos

que bueno es que descansen

alguna vez los humanos

y se entreguen a la fiesta,

a la comida y los tragos

pues triste sería la vida

si sólo hubiera trabajos.

 

Tomad pendones y cruces,

andas, imágenes y bandos

y mostrad esta hermosísima tierra

a propios y extraños

 

Bailad al son de la música,

llenad de viandas los platos,

disfrutad de tal jarana

que se asombren hasta los prados.  

 

 

No deis tregua a la tristeza

que no hay que andar cabizbajos,

que las fiestas no hacen migas

con caras y rostros largos.  

 

Dianas, bailes y verbenas,

gallofa y comidas ansiamos

todo está ya dispuesto

sólo falta el disfrutarlo.  

 

Que niños y adultos se alleguen

de este y otros pueblos cercanos

que generosidad nos sobra

para contentar a invitados.  

 

Y es prudente que ya calle

pues no quisiera cansaros

y que otros sean los que digan

discursos más prolongados.  

 

No quiero que me deis dineros,

ni aplausos, ni grandes halagos,

con saber que disfrutáis de la fiesta

ya me doy por bien pagado.  

 

Y lo que decía al principio,

lo repito de buen grado

ahora que este pregón

ya está finalizando:  

disculpad que sea yo,

sin duda el menos indicado,

el que os invite a la fiesta

en honor de vuestro Santo. 

-Perdóname, amigo, de la ocasión que te he dado de parecer loco como yo, haciéndote caer en el error en que yo he caído, de que hubo y hay caballeros andantes en el mundo. Tu pregón confirma tu cordura y mi locura, así como el conocimiento que tienes de la realidad y de Granátula. Aquí me siento fatigado, quedaré descansando por los restos en aquel campo santo, que allí se divisa donde volver rodaron.

-¡Ay! -respondió Sancho, llorando-: no se abandone vuestra merced, señor mío, sino tome mi consejo y viva muchos años, porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir, sin más ni más, sin que nadie le mate, ni otras manos le acaben que las de la melancolía. Mire no sea perezoso y vámonos al campo vestidos de pastores, como tenemos concertado: quizá tras de alguna mata hallaremos a la señora doña Dulcinea desencantada, que no haya más que ver. Si es que se muere de pesar de verse vencido, écheme a mí la culpa, diciendo que por haber yo cinchado mal a Rocinante le derribaron, y véngase conmigo a pregonar las aventuras y la verdad del corazón libre, que no son simples chifladuras de un loco que perdió el seso y acabó creyéndose caballero andante, sino que Don Quijote dijo “no” a muchas cosas y se enfrentó por ello a la lógica y al sentido común de sus bienpensantes vecinos; de quién se negó a adaptar la “inmensidad de sus deseos” de hacer el bien, a la “pequeñez que la realidad le ofrecía”. Déjese el cementerio y de abandonarse a su canto, sigamos hacia la plaza y veamos aquel zapato, que conmemora la ruta de aquel director de cinematógrafo.

– Mi querido Sancho después de escucharte la cordura ahora vive en mí.

Hasta aquí la aventura de nuestro inmortal manchego y Sancho. Solo quien echa un vistazo rápido y superficial a la inmortal obra de Cervantes puede pensar que don Quijote fue un perdedor. Venció a todos los que intentaron cambiar los ideales por la injusta realidad.

Hasta aquí la narración de este pobre cuentista, fin de la imaginación de quien dejándose llevar por la inventiva trajo de nuevo por veredas y caminos a Granátula a los personajes inmortales del idealismo, a dos manchegos ilustres un ingenioso hidalgo y un escudero labrador.

Vale.

La Ruta de la Pasión Calatrava

Artículo escrito para la página Pasión Calatrava y para los folletos de promoción de La Ruta de la Pasión Calatrava    
 
viernes, 28 de marzo de 2008

La Ruta de la Pasión Calatrava cumple su segundo año desde que fuese declarada de Interés Turístico Regional, aunando tradiciones comunes  que se remontan en el tiempo. Cerca de 20.000 cofrades de las 50 Hermandades de Aldea del Rey, Almagro, Bolaños, Granátula, Miguelturra, Pozuelo, Torralba, Valenzuela, Moral de Calatrava y Calzada de Calatrava, se comprometen en este evento que trasciende el ámbito religioso para escribir una de las páginas más sentidas de la cultura del Campo de Calatrava.Image

Los “armaos”, las “caras” o los “Prendimientos” son pinceladas que, con los ornamentos de bolillos y blonda, la decoración de las calles, y el sabor de las flores y los rosquillos trazan un lienzo inolvidable tanto para quienes viven en la zona como para aquellos que se acercan a la misma con la mente y el corazón abiertos a nuevas e inolvidables impresiones.En la Pasión Calatrava lo sacro y lo profano se unen de tal manera que es imposible asistir a los primero sin disfrutar de lo segundo. Los dulces típicos de la zona son un placer para el gusto y el olfato, en contraste con la sobriedad de los antiquísimos ritos y procesiones; las caras y los armaos ponen el color en una semana marcada por el sonido de tambores y saetas. Los “armaos” son quizá el sello de identidad más peculiar de la Semana Santa Calatrava.  Estas cofradías religiosas organizadas a modo de compañías militares son un recuerdo de las soldadescas barrocas, que hoy por hoy acompañan a Cristo en esta Semana de Pasión.Para aquellos que quieren conocer de primera mano las peculiaridades de esta Semana Santa, la Asociación para el Desarrollo del Campo de Calatrava ha editado carteles y DVDs promocionales de la Ruta de la Pasión Calatrava. Asimismo ha colocado 24 paneles que señalarán al visitante los lugares más relevantes de la Ruta de la Pasión Calatrava. Para completar lo anterior, la asociación edita 2.000 guías en las que encontrar toda la información relativa a esta original celebración.

Miércoles Santo: En este día, los actos vienen marcados por la llamada al Silencio. Destacan la Procesión del silencio en Pozuelo de Calatrava, La Procesión de la Oración en el Huerto en Torralba de Calatrava, las “ Dianas de los Armaos” en Moral de Calatrava y el Vía Crucis del silencio con el toque de la “Bocina” en Calzada de Calatrava .

Jueves Santo: Este es el día en el que se escenifica el Prendimiento de Jesús en el Huerto de Getsemaní, actividad que en cada municipio tiene ciertas variantes como por ejemplo el canto de romances de tradición oral o la hora de celebración.En Aldea del Rey comienza a las 10’00 de la mañana en el huerto realizado en la Plaza Mayor, donde se escenifica la venta de Jesús por parte de Judas.En Bolaños de Calatrava tiene lugar a las 19’00 en la Avenida del Generalísimo esquina con la calle Virgen del Monte, aunque los armaos comienzan a las 11’00 de la mañana la “búsqueda” de Jesús por toda la localidad.En Calzada de Calatrava, a las 21,45 horas se lleva a cabo el Vendimiento, y un cuarto de hora después, el Prendimiento.En Granátula de Calatrava también comienza a las 19’00 con el canto de un largo romance de orígenes desconocidos en la calle Duque de la Victoria.En Almagro tiene lugar a las 21’00 horas en la Plaza Mayor, y allí mismo a las 14’30 los armaos realizan el caracol, desfile que se repetirá viernes y sábadoEn Moral de Calatrava, el Sermón del Prendimiento da inicio a las 19,30 horas.

Viernes Santo: Durante esta jornada destacan varias actividades, pero especialmente el juego de Las Caras, que tiene especial renombre en Calzada de Calatrava, donde se celebra hasta las 19 horas.A las 4,30 horas, la primera Guardia de Armaos tiene lugar en Miguelturra. Pero si queremos estirar el sueño, la Procesión del Sermón del Paso —con sus diferencias, claro, como el canto de la Sentencia— es común en distintos municipios como Bolaños y Granátula de Calatrava. En Valenzuela puede asistirse al Encuentro y al Caracol a las 1 2 y 14 horas.Tras las procesiones de la mañana, comienza el juego de Las Caras, que tiene lugar en las poblaciones del Campo de Calatrava con especial incidencia en Calzada de Calatrava. Rememora el sorteo de la túnica de Jesús y en él, colocados los apostantes en círculo, se va depositando la apuesta en el suelo, donde será igualada por la banca. Se lanzan al aire dos monedas y si sale cara la banca recoge la ganancia. Si sale cara y cruz se repite la tirada. Y si salen cruces ¿quién sabe? Podremos obtener una pequeña ganancia en nuestra visita al Campo de Calatrava.Ya en la noche y tras la cena, nos emocionará la espectacular procesión del Santo Entierro en Miguelturra, a las 20 horas, en Moral, a las 20,30 o en Torralba de Calatrava a las 21,30 horas.

Sábado Santo: Este es el día que Bolaños de Calatrava consagra a sus armaos, que a las 12’00 de la mañana representan La Caída y tras ella realizan el desfile del caracol, este a partir de las 16 horas se celebra en Almagro. Al atardecer, son señores de estas celebraciones el Encaje de Bolillo y la Blonda, artesanía tradicional de la comarca, que veremos en las mantillas de las asistentes a la procesión de La Soledad de Almagro, a las 21 horas. Si nuestro fervor es elevado, remataremos el día en Miguelturra, donde a las 23’00 comienza la Misa del Aleluya o Misa de los Armaos.

Domingo de Resurrección: Disfrutaremos la mañana  que cierra la pasión con la Procesión del Resucitado y el Encuentro. Disponemos además de turnos adaptados a nuestras necesidades de sueño: en Pozuelo de Calatrava, a las 8’30; en Granátula a las 10; en Moral, a las 12; y en Torralba de Calatrava a las 12’30. La localidad de Calzada celebra su Aleluya a las 10,50 horas