Economía: Cuestión de sistema

David, un amigo galego, me envía un correo electrónico sobre la economía. Y aqui os dejo esta visión sobre la misma, en tono de humor.

Economía… todo depende del sistema… ¿Quién, cómo, cuántas, para qué… ordeña la vaca?

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Socialismo:
Tú tienes 2 vacas.
El estado te obliga a darle 1 a tu vecino.
Comunismo:
Tú tienes 2 vacas.
El estado te las quita y te DA algo de leche..
Fascismo:
Tú tienes 2 vacas.
El estado te las quita y te VENDE algo de leche.
Nazismo:
Tú tienes 2 vacas.
El estado te las quita y te dispara en la cabeza.
Burocratismo :
Tú tienes 2 vacas..
El estado te pierde una, ordeña la otra y luego tira la leche al suelo.
Capitalismo tradicional
Tú tienes 2 vacas. Vendes una y te compras un toro. Haces más vacas.
Vendes las vacas y ganas dinero.
Capitalismo moderno:
Tú tienes 2 vacas.
Vendes 3 de tus vacas a tu empresa que cotiza en bolsa mediante letras de crédito abiertas por tu cuñado en el banco.
Luego ejecutas un intercambio de participación de deuda con una oferta general asociada con lo que ya tienes las 4 vacas de vuelta, con exención de impuestos por 5 vacas. La leche que hacen tus 6 vacas es transferida mediante intermediario a una empresa con sede en las Islas Cayman que vuelve a vender los derechos de las 7 vacas a tu compañía. El informe anual afirma que tu tienes 8 vacas con opción a una más. Coges tus 9 vacas y las cortas en trocitos. Luego vendes a la gente tus 10 vacas trozeadas. Curiosamente durante todo el proceso nadie parece darse cuenta que, en realidad, tú sólo tienes 2 vacas.
Economía japonesa:
Tú tienes 2 vacas. Las rediseñas a escala 1:10 y que te produzcan el doble de leche. Pero no te haces rico. Luego ruedas todo el proceso en dibujos animados. Los llamas ‘Vakimon’ e incomprensiblemente, te haces millonario.
Economía alemana:
Tú tienes 2 vacas. Mediante un proceso de reingeniería consigues que vivan 100 años, coman una vez al mes y se ordeñen solas. Nadie cree que tenga ningún mérito.
Economía rusa:
Tú tienes 2 vacas.
Cuentas y tienes 5 vacas.
Vuelves a contar y te salen 257 vacas
Vuelves a contar y te salen 3 vacas.
Dejas de contar vacas y abres otra botella de vodka.
Economía china:
Tú tienes 2 vacas.
Tienes a 300 tíos ordeñándolas.
Explicas al mundo tu increíble ratio de productividad lechera.
Disparas a un periodista que se dispone a contar la verdad.
Economía iraquí:
Tú no tienes vacas.
Nadie cree que no tengas vacas, te bombardean y te invaden el país.
Tú sigues sin tener vacas.
Economía suiza:
Hay 5000000000 vacas
Es obvio que tienen dueño pero nadie parece saber quién es.
Economía francesa:
Tú tienes 2 vacas.
Entonces te declaras en huelga, organizas una revuelta violenta y cortas todas las
carreteras del país, porque tú lo que quieres son 3 vacas.
Economía neozelandesa:
Tú tienes 2 vacas.
La de la izquierda te parece cada día más atractiva.
Economía española:
Tú tienes 2 vacas, pero no tienes ni idea de donde están.
Pero como ya es viernes, te bajas a desayunar al bar que tienen el Marca.
Si acaso, ya te pondrás a buscarlas el miércoles después del puente de San Aniceto

Contabilidad de Entidades Sin Fines de Lucro – Por fin una visión donde no hay beneficio ni lucro en estas organizaciones

Contabilidad Entidades Sin Fines Lucrativos

Contabilidad Entidades Sin Fines Lucrativos

La Asociación Española de Contabilidad y Administración (AECA) en el grupo de trabajo de Entidades Sin Fines Lucrativos acaba de publicar el documento 2 cuyo título es «Los Estados Contables de las Entidades Sin Fines Lucrativos».

Dentro del documento surgieron los siguientes interrogantes:

  • ¿Es suficiente elaborar los mismos estados contables que presentan las entidades lucrativas?
  • ¿Es necesario introducir determinados cambios de denominación, estructura o criterios en los estados de las entidades lucrativas y completarlos con información específica destinada a sus usuarios y en especial a los órganos supervisores de las ESFL?
  • ¿Es preciso elaborar estados contables concretos  y distintos a los de las entidades lucrativas?

La propuesta elaborada tiene en cuenta la principal característica de este tipo de entidades, la ausencia de lucro. Así se propone la eliminación de la cuenta de pérdidas y ganancias, quedando los estados contables formados por:

  1. Balance de situación.
  2. Cuenta de variaciones patrimoniales.
  3. Memoría económica.
  4. Estado de flujos de tesorería.
  5. Memoría de actividades.
  6. Previsión de actividades.

En la ESFL se produce la aplicación y obtención de recursos a fines. Así estas entradas y salidas quedarán reflejadas en las variaciones patrimoniales, y su diferencia al final del ejercicio quedará representado en un mayor o menor patrimonio.

Específicamente se incluyen dos nuevos, que no están en el mundo lucrativo: La memoría de actividades y la previsión de actividades. Como tal son una herramienta para informar sobre los programas, proyectos y actividades que tienen lugar en la entidad sin fines lucrativos, que ha desarrollado o piensa desarrollar en un determinado período, permitiendo medir con parámetros de eficacia y eficiencia.

Personalmente, y además como miembro de este grupo que ha elaborado esta propuesta, creo que este modelo responde específicamente a las necesidades contables de las Entidades Sin Fines Lucrativos, mientras que la adaptación del modelo normal pensado para las empresas que tienen como fin la obtención de beneficio no cubría las necesidades informativas de nuestro sector.

Para descargar el documento de AECA pulsando en la imagen de la portada.

La valoración económica de la aportación del voluntariado

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La valoración de la aportación del voluntariado siempre ha suscitado controversia. Desde siempre he oído en este sector distintas posturas y puntos de vista que al final tienden a llegar a la conclusión de que valorar el voluntariado sería como valorar la bondad, el altruismo, la generosidad… magnitudes que nunca pueden tener valor, llegando al resultado de que la expresión en términos monetarios de una acción filantrópica implica “prostituir” esta actividad. En especial por parte de los voluntarios se suele considerar que estos valores que llevan implícitos: el compromiso, los ideales,… expresados en euros, dólares o cualquier otra moneda, lo único que hace es adulterar el verdadero valor del voluntariado.

Del estudio realizado sobre la “Conducta Altruista e Identidad del Voluntariado” , de las diversas motivaciones que pueden llevar al desarrollo de actividades de voluntariado, incluyendo motivaciones altruistas y motivaciones personales, el valor más alto se corresponde con la contribución al bienestar social, en coincidencia con los resultados de Chacón y Vecina , que encontraron que los voluntarios estaban movidos especialmente por ayudar a otros. Pero junto a esta motivación altruista, con valores muy cercanos, aparecen otras dos motivaciones: para vivir experiencias nuevas y para adquirir experiencia pre-profesional. Las motivaciones que son valoradas más bajas son: la obligación moral y las convicciones religiosas/políticas.

Sin embargo hacer invisible económicamente un hecho como el voluntariado en mi opinión no es lo adecuado. Podría entonces surgir la pregunta ¿el voluntariado forma parte de la realidad económica y financiera de las entidades sin fines lucrativos? Precisamente en una entidad sin fines lucrativos, sobre todo en las asociaciones, si tienen sentido son por la existencia del voluntariado. “Los voluntarios son el recurso humano por excelencia de las organizaciones no lucrativas. Sin personas voluntarias, la mayoría de estas organizaciones no sobrevivirían” .

También hay que considerar las dificultades de la valoración de algo que en muchas ocasiones va más allá de realizar una acción, colaborar, ayudar, etc., siendo similar a la complejidad de justipreciar, poner en términos económicos, la aportación de las organizaciones no lucrativas cuyo fin último es alcanzar un impacto más que prestar un servicio. ¿Cómo valorar el intangible de la aportación de un líder que crea una organización que cubre las necesidades de las personas vulnerables o da respuesta a la sociedad y que construye de una idea altruista una realidad de cobertura de vulnerabilidades?

Esto ha ayudado a que tradicionalmente se haya dejado de lado, u obviado, la contabilización del voluntariado más allá de los gastos propios en los que incurren las personas voluntarias en la realización de su papel en la entidad sin ánimo de lucro (coste del vestuario, formación, gastos de desplazamiento, manutención, etc.).

Tampoco ayudó el plan general contable, ni el anterior ni el actual, ya que dejó y ha dejado de lado la valoración de estos activos importantes y sólo se ha fijado en los materiales. Así se produce la paradoja de que si alguien dona dinero a una entidad sin fin de lucro para la contratación de un especialista que haga tal o cual estudio, la donación aparecerá como un ingreso y el salario del especialista como gasto. Sin embargo si ese alguien decide no donar el dinero directamente y contrata pagándole al especialista y su encargo es realizar ese estudio para la entidad sin fin de lucro no aparecerá en la contabilidad. Algo parecido sucede con el voluntariado. Haciendo la abstracción alguien podría donar su trabajo voluntario, su tiempo y dedicación, o bien donar el equivalente a su salario. En el primer caso no tendría impacto económico en la información contable de la entidad sin fin lucrativo mientras que en el segundo caso sí.

Entonces podemos llegar a la conclusión de que las cuentas anuales de las entidades sin fines de lucro están minusvaloradas y no contienen todos los hechos económicos de estas organizaciones.

El informe sobre la función del voluntariado como contribución a la cohesión económica y social anima a los Estados miembros y a las autoridades regionales y locales a que reconozcan el valor del voluntariado para promover la cohesión social y económica; les anima, además, a que trabajen en colaboración con organizaciones de voluntariado y continúen la valiosa consulta con el sector del voluntariado a fin de desarrollar planes y estrategias para reconocer, valorar, respaldar, facilitar y fomentar el voluntariado; insta asimismo a los Estados miembros a crear un marco institucional estable para la participación de las ONG en los debates públicos.

Según el informe de la Universidad John Hopkins titulado Measuring Civil Society and Volunteering, publicado el 25 de septiembre de 2007 , el sector de las instituciones sin ánimo de lucro contribuye al producto interior bruto de muchos países en igual medida que los sectores financiero y de la construcción y su aportación es el doble que la del sector de los servicios públicos. Esto significa que supone entre el 5 y el 7 % del PIB en los países estudiados. Esta información se basa en datos procedentes de los institutos oficiales de estadística de ocho países (Australia, Bélgica, Canadá, República Checa, Francia, Japón, Nueva Zelanda y Estados Unidos). Cabe destacar que otros veinte países, tanto desarrollados como en desarrollo, se han comprometido a publicar este tipo de datos y muchos otros están a punto de hacerlo. Todo ello indica claramente que un número cada vez mayor de países reconoce la importancia de la inclusión del voluntariado en la contabilidad nacional.

Parece por tanto legítimo que se valore la aportación del voluntariado y se incluya en las cuentas anuales de las instituciones sin fines lucrativos, sin dejar de tener en cuenta que en determinadas ocasiones es posible que la valoración económica no sea posible porque no todo tiene precio . No puede dudarse que el voluntariado también presenta una dimensión económica, como recurso (primordial) del tercer sector.

Valoración del voluntariado

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En el cuadro anterior, elaborado con la información del estudio de Asignación de valor económico a la actividad voluntaria , se incluyen distintas formas de valorar la aportación del voluntariado. Básicamente hay dos modelos de valoración basados en:
– Coste de oportunidad.
– Costes a través de los ingresos.

El coste de oportunidad asigna al voluntariado el precio equivalente de contratar al personal, la mano de obra necesaria para cubrir la aportación voluntaria. El cálculo se basa en multiplicar las horas de aportación por el precio de cada hora, identificando las categorías de personal equivalentes. El problema surge en el precio de la hora, ya que en muchos casos puede no existir un referente en el mercado; y también pueden obviarse determinados valores como son los de estar en un país en conflicto armado, residencia, etc. Sin embargo siempre pueden obtenerse referentes, al menos al precio legal o mínimo, como son los fijados en los salarios mínimos interprofesionales para las distintas categorías, convenios colectivos que aplica la entidad sin fines de lucro, etc.

La otra alternativa sería valorar en función del retorno que tenga para la entidad, es decir el coste a través de los ingresos. Esta opción es más compleja y polémica ya que supondría poner en valor del coste del producto final de la entidad sin fines lucrativos y por diferencias con el precio del producto a precios de mercado hallar el valor de la aportación voluntaria. En resumen la valoración vendrá determinada por la diferencia entre el valor de la producción a precio de venta y el resto de factores productivos que si son cuantificados económicamente.

En conclusión:

– La valoración de la aportación del voluntariado es necesaria, y a mi juicio imprescindible, si se quiere poner en valor la aportación que hacen; y a la vez reflejar unas magnitudes más reales del tercer sector. Actualmente las publicaciones económicas que se realizan obvian esta aportación, quedando minusvalorada. Los métodos de valoración pueden discutirse, pero adoptado uno lo más importante es la consistencia y la comparabilidad entre períodos.

– Esto no presupone que esa valoración exprese con exactitud la aportación voluntaria. Como se ha comentado, poner precio a la vida humana, a la aportación humana es complejo, pero no por ello imposible. Se hace todo los días cuando alguien trabajo a cambio de un salario. Y todo ello sin olvidar el acto de altruismo que supone el voluntariado y sin minusvalorarlo con otros juicios economicistas.

– Desde Europa, y esperemos que pronto desde todas las Instituciones de todo el mundo, deberían impartirse doctrina que asegurase el reflejo económico en las cuentas anuales, en las variaciones patrimoniales, de las Instituciones sin fines de lucro; y su contrapartida dentro de las cuentas nacionales de cada país como aportación a su producto interior bruto.

[1] Conducta Altruista e Identidad del Voluntariado: claves psicosociales para su formación. Santiago Yubero, Elisa Larrañaga y Cristina Serna. Universidad de Castilla-La Mancha

[2] Chacón, F. Y Vecina, M.L. (1998). Motivaciones del voluntariado. Comunicación V Congreso Estatal de Intervención psicosocial.

[3] Alfred Vernis y otros (1998) – La gestión de las organizaciones no lucrativas. Deusto, Bilbao

[4] Informe de la Comisión de Desarrollo Regional de la Unión Europea de 10 de marzo de 2008

[5] Informe de la Universidad John Hopkins, Measuring Civil Society and Volunteering, septiembre de 2007

[6] Revista contemporânea de contabilidade, año 03, vol.1, num.3. “La valoración del tercer sector”

[7] Goulbourne, Michelle y Embuldeniya, Don. “Assigning economic value to volunteer activity: Eight tools for efficient program management”. Toronto. Centre for philanthrophy.1992


Para reflexionar, lee este artículo de Pérez Reverte

solidarios voluntarios«Hace treinta y dos años desaparecí en la frontera entre Sudán y Etiopía. En realidad fueron mi redactor jefe, Paco Cercadillo, y mis compañeros del diario ‘Pueblo’ los que me dieron como tal; pues yo sabía perfectamente dónde estaba: con la guerrilla eritrea. Alguien contó que había habido un combate sangriento en Tessenei y que me habían picado el billete. Así que encargaron a Vicente Talón, entonces corresponsal en El Cairo, que fuese a buscar mi fiambre y a escribir la necrológica. No hizo falta, porque aparecí en Jartum, hecho cisco pero con seis rollos fotográficos en la mochila; y el redactor jefe, tras darme la bronca, publicó una de esas fotos en primera: dos guerrilleros posando como cazadores, un pie sobre la cabeza del etíope al que acababan de cargarse. Lo interesante de aquello no es el episodio, sino cómo transcurrió mi búsqueda. La naturalidad profesional con que mis compañeros encararon el asunto.

Conservo los télex cruzados entre Madrid y El Cairo, y en todos se asume mi desaparición como algo normal: un percance propio del oficio de reportero y del lugar peligroso donde me tocaba currar. En las tres semanas que fui presunto cadáver, nadie se echó las manos a la cabeza, ni fue a dar la brasa al Ministerio de Asuntos Exteriores, ni salió en la tele reclamando la intervención del Gobierno, ni pidió que fuera la Legión a rescatar mis cachos. Ni compañeros, ni parientes. Ni siquiera se publicó la noticia. Mi situación, la que fuese, era propia del oficio y de la vida. Asunto de mi periódico y mío. Nadie me había obligado a ir allí.

Mucho ha cambiado el paisaje. Ahora, cuando a un reportero, turista o voluntario de algo se le hunde la canoa, lo secuestran, le arreglan los papeles o se lo zampan los cocodrilos, enseguida salen la familia, los amigos y los colegas en el telediario, asegurando que Fulano o Mengana no iban a eso y pidiendo que intervengan las autoridades de aquí y de allá –de sirios y troyanos, oí decir el otro día–. Eso tiene su puntito, la verdad. Nadie viaja a sitios raros para que lo hagan filetes o lo pongan cara a la Meca, pero allí es más fácil que salga tu número. Ahora y siempre. Si vas, sabes a dónde vas. Salvo que seas idiota. Pero en los últimos tiempos se olvida esa regla básica. Hemos adquirido un hábito peligroso: creer que el mundo es lo que dicen los folletos de viajes; que uno puede moverse seguro por él, que tiene derecho a ello, y que Gobiernos e instituciones deben garantizárselo, o resolver la peripecia cuando el coronel Tapioca se rompe los cuernos. Que suele ocurrir.

Esa irreal percepción del viaje, las emociones y la aventura, alcanza extremos ridículos. Si un turista se ahoga en el golfo de Tonkín porque el junco que alquiló por cinco dólares tenía carcoma, a la familia le falta tiempo para pedir responsabilidades a las autoridades de allí –imagínense cómo se agobian éstas– y exigir, de paso, que el Gobierno español mande una fragata de la Armada a rescatar el cadáver. Todo eso, claro, mientras en el mismo sitio se hunde, cada quince días, un ferry con mil quinientos chinos a bordo. Que busquen a mi Paco en la Amazonia, dicen los deudos. O que nos indemnicen los watusi. Lo mismo pasa con voluntarios, cooperantes y turistas solidarios o sin solidarizar, que a menudo circulan alegremente, pisando todos los charcos, por lugares donde la gente se frota los derechos humanos en la punta del cimbel y una vida vale menos que un paquete de Marlboro. Donde llamas presunto asesino a alguien y tapas la cara de un menor en una foto, y la gente que mata adúlteras a pedradas o frecuenta a prostitutas de doce años se rula de risa. Donde quien maneja el machete no es el indígena simpático que sale en el National Geographic, ni el pobrecillo de la patera, ni te reciben con bonitas danzas tribales. Donde lo que hay es hambre, fusiles AK-47 oxidados pero que disparan, y televisión por satélite que cría una enorme mala leche al mostrar el escaparate inalcanzable del estúpido Occidente. Atizando el rencor, justificadísimo, de quienes antes eran más ingenuos y ahora tienen la certeza desesperada de saberse lejos de todo esto.

Y claro. Cuando el pavo de la cámara de vídeo y la sonrisa bobalicona se deja caer por allí, a veces lo destripan, lo secuestran o le rompen el ojete. Lo normal de toda la vida, pero ahora con teléfono móvil e Internet. Y aquí la gente, indignada, dice qué falta de consideración y qué salvajes. Encima que mi Vanessa iba a ayudar, a conocer su cultura y a dejar divisas. Y sin comprender nada, invocando allí nuestro código occidental de absurdos derechos a la propiedad privada, la libertad y la vida, exigimos responsabilidades a Bin Laden y gestiones diplomáticas a Moratinos. Olvidando que el mundo es un lugar peligroso, lleno de hijos de puta casuales o deliberados. Donde, además, las guerras matan, los aviones se caen, los barcos se hunden, los volcanes revientan, los leones comen carne, y cada Titanic, por barato e insumergible que lo venda la agencia de viajes, tiene su iceberg particular esperando en la proa.»

Arturo Pérez Reverte

Sexo, mentiras y lenguaje políticamente correcto

igualdad“Por hipocresía llaman al negro moreno; trato a la usura; a la putería casa; al barbero sastre de barbas y al mozo de mulas gentilhombre del camino” (D. Francisco Gómez de Quevedo y Santibáñez Villegas).

 

Es más que evidente el machismo implícito en los plurales en masculino del español (y quien diga lo contrario miente), que han condenado a la mujer a una invisibilidad que no es trivial. Como dice Adrienne Rich “cuando alguien que tiene la autoridad de un profesor, pongamos por caso, describe el mundo y tú no estás en él, hay un momento de desequilibrio psíquico, como si te mirases en un espejo y no vieses nada”.

El eufemismo es, según el Diccionario de la Real Academia, una “manifestación suave o decorosa cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante”; y, otros diccionarios consultados, una “palabra o frase con que se suaviza una idea o concepto”. Llama la atención la idea de “suave”, de “suavizar”; y el hecho de que se oponga a, por un lado, lo duro o “malsonante”, pero también, por otro, a la expresión “recta y franca”. Sin embargo, siempre queda claro que lo que se suaviza es la “idea o concepto”… no la realidad.

No todo lo que se considera eufemismo tiene el mismo valor. Por ejemplo, remplazar “ciego” por “no vidente” es una estupidez lisa y llana o, para decirlo más suavemente, algo inútil, ya que las dos expresiones son equivalentes; en cambio, remplazar “inválido” por “discapacitado” tiene la innegable ventaja de una mayor precisión y, por qué no, justicia intrínseca ya que expresa la realidad de una capacidad distinta. Si eso es lo que se busca, bienvenido sea.

En mi humilde opinión de hombre, seguramente mal criado en el machismo, no cabe hablar de lenguaje sexista o no sexista, y me explico por qué el sexismo a quien afecta es a las personas. Es ahí donde lo encontramos, por desgracia. Por tanto una palabra o un uso gramatical o semántico no podrá ser sexista, sino que lo que será en todo caso sexista será su utilización por parte de personas con mentalidad machista. Además, el idioma recoge palabras racistas y de todos los -ismos imaginables, porque es su función, y no cabe expulsar palabras del diccionario porque no nos gustan lo que expresan: es algo de locos y creo que nos haría un flaco favor. Matando al mensajero no se consigue nada, y el lenguaje es el mensajero de los pensamientos y la cultura de una sociedad es la que tiene que cambiar la forma de razonar.

Es inapropiado juzgar a otra persona por el color de su piel. Entonces, en los Estados Unidos, se fue pasando de la palabra ‘negro’ a ‘afroamericano’. Parece lógico que en lugar de referirnos a la persona por su color lo hacemos por su origen. Pero hete aquí que ocurren dos cosas: primero, seguimos discriminándola, sólo hemos cambiado el motivo y segundo cambiamos el lenguaje pero no el trasfondo racista. Lo correcto sería, simplemente, llamarla ‘americano’ a secas.

El libro “El coño de Don Camilo” se refiere al gusto de Cela, de D. Camilo José, por llamar a las cosas por su nombre. Aquí recordamos algo que poca gente conoce, y es que fue el escritor quien consiguió que la palabra “coño” se incluyera en el Diccionario de la Real Academia Española. “La palabra coño la llevé yo –dijo él de Iria Flavia-, con la autoridad de Quevedo. La Academia siempre ha sido mucho más abierta de lo que la gente cree. Pero bueno, en todo caso, hay autoridades que no se pueden rebatir, tú verás, dime quién rebate a Quevedo y su ‘coño’…”

La anécdota por “excelencia” es la que hace referencia al paso del escritor por el Senado, cuando fue nombrado senador por designación Real, en 1977. En uno de esos momentos, el presidente del Senado en aquella época, Antonio Fontán, se dirigió al escritor a quien había sorprendido “echando una cabezadita”. “El señor Cela está dormido”, dijo, y Cela respondió: “No, señor Presidente, no estaba dormido sino durmiendo”.

“¿Acaso no es lo mismo estar dormido que estar durmiendo?” le dijo el presidente, y Cela respondió: “No, señor Presidente, como tampoco lo es estar jodido que jodiendo”, respondió.

Pero ¿quién hace que cambie la cultura de una sociedad? El lenguaje sensible, que es como se conoce a todas estas adaptaciones con el objetivo de incorporar una visión de enfoque de derechos humanos en nuestra comunicación, es una medida de discriminación positiva en pro de la igualdad (personas con capacidades diferentes, persona de países del sur, etc.). Y efectivamente, debería ir acompañada de otras medidas que aportasen  propuestas de reducción de las desigualdades.  Tal vez, de lo que se trata es de asumir el principio de corresponsabilidad  en relación a la igualdad y el respeto por la diferencia, es decir, cada persona, cada agente social,  cada entidad, administración, etc. debería asumir la responsabilidad que a este respecto tiene.

El lenguaje políticamente correcto como hemos visto no basta. Además deben utilizarse las palabras correctamente, y si no pregúntense si les da lo mismo “estar jodidos o estar jodiendo”. El otro día me llegó un correo electrónico, que ahora reproduciré en parte, y que puede servir para poner de manifiesto que no hay que inventar la rueda, y “muchos nuevos palabros que ahora se crean” no son necesarios para que un mensaje o texto sea políticamente correcto; y además a veces el uso inadecuado hace que el significado sea distinto, cuando no convierte un discurso en algo ilegible y que consigue, por el uso de la o/a permanente, que se pierda el mensaje.

El mensaje electrónico que antes citaba decía algo así:

«En español existen los participios activos como derivados de los tiempos verbales.

El participio activo del verbo:

atacar, es atacante;

el de salir, es saliente;

el de cantar, es cantante;

el de existir, existente.

¿Cuál es el participio activo del verbo ser?

El participio activo del verbo ser, es “el ente”. ¿Qué es el ente?

Quiere decir que tiene entidad.

Por ese motivo, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se le agrega al final “-nte”. Y el participio no tiene sexo, y su género dependerá del uso.

Por lo tanto, a la persona que preside se le dice presidente, no presidenta, independientemente del sexo que esa persona tenga, siendo por ejemplo Dª. Ana Patricia Bótin (la –género-) presidente de Banesto. Se dice capilla ardiente, no ardienta; se dice estudiante, no estudianta; se dice paciente, no pacienta; se dice dirigente y no dirigenta.

Y es que la terminación –e no tiene género. El género está en el artículo que la precede, y es el uso machista el que nos lleva a pensar que presidente es un “presidento” (el presidente) y no somos capaces de pensar en la gerente, la dirigente…

El que mandó esto frustró a un grupo de hombres que se había juntado en defensa del género (lo siento).

Ya habían firmado:

el dentisto,

el poeto,

el sindicalisto,

el pediatro

el pianisto,

el turisto,

el taxisto,

el artisto,

el periodisto,

el violinisto,

el telefonisto,

el gasisto,

el trompestisto,

el techisto,

el maquinisto,

el electricisto,

el oculisto,

el policío del esquino

Nota final:

Uno que no se sí podemos aceptarlo –actualmente que nadie personalice en el poder ejecutivo-, es en vez de decir:

“esa persona es UN CARGO PUBLICO”,

-puede decirse:

“esa persona es UNA CARGA PUBLICA”…

Ahora eso sí asumiendo que el significado puede ser sustancialmente distinto.»

Dicho esto hay que matizar el correo electrónico porque no es completamente cierto que el participio activo del verbo ser sea ente, aunque si que veremos que tiene un cierto origen fundado. El diccionario de la Real Academia de la Lengua establece que ente es «Lo que es, existe o puede existir», aunque si bien es otra la acepción que estamos buscando como es la terminación en -ente: «Forma adjetivos deverbales, llamados tradicionalmente participios activos. Toma la forma -ante cuando el verbo base es de la primera conjugación, -ente o -iente, si es de la segunda o tercera. Significa ‘que ejecuta la acción expresada por la base’. Agobiante, veraneante, absorbente, dirigente, dependiente, crujiente. Muchos de estos adjetivos suelen sustantivarse, y algunos se han lexicalizado como sustantivos y han generado, a veces, una forma femenina en -nta». Es decir que sí que es cierto que la terminación -nte expresa la capacidad que significan que ejecuta la acción expresada por la base.

Hay que considerar que quizás por aquello de «si no es por hermoso que sea por pesado» a fuerza de repetir y oír se tiende a hacer la conclusión de que todos los sustantivos y adjetivos que terminan en «o» y en «e» son masculinos, mientras que los que terminan en «a» son femeninos. Nada más alejado de la realidad ya que un trompetista afortunadamente no será «un trompetisto» por mucho que queramos expresar sexo distinto, ni una persona será «un persono» por aquello de diferenciar femenino y masculino.

El trasfondo, sin embargo, no es tan halagüeño. Las solas palabras, por correctas que parezcan, no tienen la magia de convertir los objetivos y medidas en viables o inviables, posibles o imposibles. ¿Cambiamos el lenguaje para cambiar la realidad o para evitar cambiar la realidad? Porque, mientras los españoles se preocupan de no decir “moros” sino “magrebíes”, se cuidan mucho de la “invasión de magrebíes” hambrientos que quieren cruzar el Mediterráneo; y ocasionalmente los internan en campos de concentración ad hoc, perdón, en “centros para extranjeros”. Y quizás eviten decir “gitanos”, pero se cuiden mucho al enviar a sus hijos a una escuela “intercultural”.

Esto se da en numerosos ámbitos, que nos llevaría mucho más espacio desarrollar. Baste recordar la cuestión del lenguaje sexista. Mucho se ha afirmado acerca de que el castellano es un lenguaje sexista, pero con esto no siempre se dice la misma cosa. Es cierto que es molesto que, si hay treinta  mujeres y un varón, se diga “nosotros”. Pero esto es una cuestión de género (no de sexo) no marcado, es decir que se da por supuesto y funciona como neutro y también es una cuestión de actitud del hablante ya que pudo utilizar nosotras. Y no digo que las convenciones sean inocentes, lo que digo es que una actitud discriminatoria inherente a un idioma es algo más bien difícil de probar. Es cierto que los hispanohablantes tendemos a ser machistas, pero ¿los ingleses no?, quizás no lo sea el cambio del apellido de la casada por el de su marido. Volvemos a lo anterior: lo sexista está en la actitud del hablante, un lenguaje igualitario ayuda, y mucho, pero si la actitud no se cambia desde el origen la evolución será lenta y ajada y como dice aquel refrán puede suceder aquello de “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”.

 

La persona escritora de esta obra

Juan Jesús Donoso Azañón

Genialidad de Muñoz Seca

Corral de Comedias de AlmagroD. Pedro Muñoz Seca, celebre autor de La venganza de D. Mendo, vivía en Madrid, en una finca de la C/ Velázquez, y con pocos días de diferencia fallecieron los porteros de dica finca, una venerable pareja de ancianos, querida y respetada por todos, fueron enterrados juntos, y uno de sus hijos, le pidió a Muñoz Seca que le escribiera un epitafio para sus padres y éste, cumplió el encargo y le escribió el siguiente verso: 

 

Fue tan grande su bondad

Tal su generosidad

Y la virtud de los dos

Que están con seguridad

En el Cielo, junto a Dios

 

En aquella época, los epitafios de las lápidas debían ser aprobados por el Obispo de la diócesis, y el de Madrid no lo aprobó, diciendo que Muñoz Seca no era quien para decir que los difuntos estaban en el cielo junto a Dios. Muñoz Seca, entonces, rectificó y escribió este otro epitafio:

 

Fueron muy juntos los dos,

El uno del otro en pos

Donde siempre va el que muere….

Pero no están junto a Dios,

Porque el Obispo no quiere.

 

El obispo se enfadó y envió un escrito a Muñoz Seca:

 

“Ni yo ni ningún representante de la Sta. Iglesia, intervenimos para nada en el destino de los difuntos, por tratarse de un misterio inescrutable, que ni usted, a pesar de su buena voluntad, ni nosotros estamos capacitados para aclarar”.

 

 

Muñoz Seca volvió a rectificar y escribió el epitafio definitivo:

 

Flotando sus almas van

Por el éter débilmente,

Sin saber que es lo que harán

Porque desgraciadamente

Ni Dios sabe donde están.

 

Despertar en una noche de verano

Bajo la luz tenue de una luna que construye la cuna donde se mece la noche de la mancha granatuleña, paseaba lento mientras la imaginación no dejaba de volar hacia ese cielo infinito manchado de estrellas. La brisa de la noche acariciaba su cara mientras en sus ojos se clavaban las figuras que dibuja la carreta de la osa mayor con la menor.

Aún en su memoria resonaba la canción de mago, qué duermas bien mi dulcinea: Dejaré verte crecer, me marcho a vivir donde habita el olvido, intentaré buscar el camino. Cada vez que intento perder el miedo a caer me tropiezo en mi mismo. Se miro las manos y la tristeza se apoderó de él, ¡qué difícil es coger el agua con los dedos!, – pensó.

En su andar desmoronaba ese suelo volcánico, ya tenuemente iluminado por el resplandor que allá en el horizonte anunciaba la llegada del nuevo día, y en su sonido se componía la banda sonora de la vida.

Recordaba la noche de fiesta del año anterior y ese pregón del imaginario Sancho acompañado de su amigo Don Quijote, donde sin saber aún sí fue una vivencia irreal o un sueño real, paseaba por nuestras tierras manchegas. Se acordó del caballero andante y se sintió un poco así, como el mal andante caballero que nunca fue pero que había siempre rodeado su existencia. Acaso toda su vida se había dejado llevar por un montón de locuras, de ideales irreales, de sueños embrolladores pero no embusteros. Se entristeció aún más. Quizás su existencia sólo había sido eso un torpe caminar en busca de desfacer entuertos ajenos y fue como el agua del río empujada, llevada hacia el mar quiera o no. «Tuvo a todo el mundo en poco, fue el espantajo y el coco del mundo, en tal coyuntura, que acreditó su ventura morir cuerdo y vivir loco», las palabras de D. Alonso Quijano rebotaban en su mente.

Andando pisaba la vereda donde Don Quijote libró la batalla de los Galeotes. zas, tin, ton… Podía escuchar los golpes contra los guardianes que llevaban a Galeras a los presos. Y también pudo escuchar las piedras que golpeaban a D. Quijote después de liberarlos, como premio a su locura idealizada, maltrecho y dolorido no podía entender cómo después de desfacer entuertos contra desvalidos su premio era ser lapidado. Incomprendido.

Seguía pensando: Y esta Mancha que aquí parece empezar, que aquí abre camino sin final,… es antesala del Universo, que sigue siendo el milagro del pan y del vino, eso que bien sabéis vosotros, hombres sufridos en la tierra donde:…. las cebadas, trigales, avenas y centenos, han dado vida y solera a años de lontananza en ese risueño campo con el sol campesino de amores. Aquí empiezan los ocres dorados, los sienas tostados al trasluz de un sol radiante, casi asesino, que amamanta los atardeceres hermosos.

Granátula es tierra que rozó el bueno de Don Quijote y que, llegase a ser tan hidalga como Don Alonso Quijano, pero tan humana y tan fiel, como el bueno de Sancho Panza, porque llegando camino de las Cañadas, reales de apellido, y de esa Mancha tan llana, se encuentra este lugar, diferente y distinto, cuna de Oretanos y obispos, estirpe calatraveña, tierra propensa a crear linajes, hombres ilustres de genio innovador, a veces levantisco, cuna de iluminados, hombres de la iglesia y de las armas como nuestro ilustre D. Baldomero, Espartero conocido en todo el mundo, riqueza de la cultura, la vuestra que es, también la nuestra.

Y así ensimismado dio un tropezón y levantando la vista:
– ¡Eh señó! Buenos días.
– Una niñita, preciosa, morena, ojos castaños… ¡Eh! Sí. Hola Dulcinea
– ¡Se acuerda de mí!
– Cómo no recordarte. ¡Cada día estás más guapa! Mi Hada.
– Uy, bueno ya sabe que mi nombre no es Dulcinea.
– Sí pero para mí eres Dulcinea, aquella mujer cuyo origen no importaba sólo que era el sueño del caballero. Sueños… ¡qué difícil es tenerlos sin quedar fuera de la realidad!
Se ruborizó un poco.
– Muchas gracias. Me siento como esa hada con tus palabras. Pero ¿qué haces por aquí?
– Difícil pregunta, mejor dicho compleja respuesta. Como el caballero andante que tanta fama dio a nuestra tierra, ando perdido, errante. Demasiados sueños en mi faltriquera que para más ende tiene un roto en el fondo. ¿Sabes? Creo que necesito un poco de tu magia, ¿qué hiciste con la varita, toda hada que se precie tiene una?
Dulcinea esbozó una sonrisa en su cara.
– ¿Pero a tus y tantos aún sigues creyendo en las hadas?
Puso una sonrisa un tanto pícara.
– Creo que sé lo que intentas decirme, al final la magia se compone de pequeñas cosas, de pequeños momentos, que tienen su seducción, su embeleso, la atracción… Pero no puedo creer que necesites esa magia, el señor de los sueños.

Volvió a tropezar y despertó del espejismo de Dulcinea y de los sueños. Y como Calderón recordó que los sueños, sueños son…

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

Y es que los tiempos cambian, así de sencillo. Ahora, las bellas mozas van enjutadas luciendo torso, escote y entre falda de poca tela que con retal se adereza, enjaulan su esbeltez entre tacones, menos lejanos que aquellos de nuestro Pedro Almodóvar. Lejanas quedan, por tanto, aquellos ropajes de nuestras madres y abuelas, con ancha saya de verbina, sobre un refajo o dos de bayeta amarilla y arriba, jubón negro, y… ¡osado sería y la Inquisición, que también dejó huella en nuestro pueblo, bien cumpliría, el que por suerte y más bien eran tiempos de desgracia, pudiese ver tobillo al bies, con piel o sin ella¡. Buenos tiempos para los jovenzuelos que hacían despertar su imaginación en vuelo constante para saber que habría debajo de jubón, saya o mantón.

Tiempos distintos, ahora todo el mundo te llama amigo por algún suceso insignificante que haya sucedido entre los dos, pero olvidan que la amistad es más que el trato superficial entre tú y nosotros y que consiste en procurar siempre el bien del otro sin que a ti te importe secundar tus necesidades a las del camarada. «Si da el cantaron en la piedra o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro». Un verdadero amigo jamás te haría daño, ni aunque fuera por tu propio bien.

Pero la amistad es algo distinta al cántaro y se lima con la relación. Siempre recordaré el dicho que cita mi madre «el roce hace el cariño». Y deseo creer que las personas tienen permanentemente el deseo de olvidar aquellas rencillas que atrás limaron buenas relaciones. Debe haber refuerzos amorosos en encuentros ya consumados y flechazos nuevos que hagan rechinar los cascabeles del corazón; debe enjugarse el llanto en raudales de alegría; debe beberse de la pócima del buen rollo, del roce amigable, del beso juguetón, de la carcajada airosa junto a un buen vino. Pero eso sí siendo fieles a nosotros mismos y huyendo del advenedizo que mal trago tiene.

Son las 7 de la mañana… hora de levantarse.  Qué raro, juraría que he estado toda la noche en danza,  en fin… será un sueño y los sueños, sueños son.

Una oportunidad repleta de esfuerzo.

 

 <<Gandi decía hay alimentos suficientes para todo el mundo, pero no para la avaricia de unos pocos>>.  Y la avaricia es la base del sistema capitalista implantado en el mundo moderno.

 

Toda crisis siempre supone un estado de shock del que, en un primer momento, parece prácticamente imposible salir; fase a la que seguirá la rebelión contra la realidad pudiendo tomar en su salida dos caminos distintos: la resignación final o la metamorfosis. Toda metamorfosis supone un tremendo esfuerzo, desarrollo, cambio; esfuerzo que no puede ser sustituido ni aminorado ya que sino el resultado no es el esperado.

La naturaleza, de la que deberíamos haber aprendido mucho más, nos enseña la metáfora perfecta para quien emprende un camino de búsqueda y transformación, cómo es la existencia del gusano / crisálida / mariposa. Un mismo ser que transita en su vida por tres estados. Toda la información genética de la mariposa, con sus alas, sus colores, su posibilidad de vuelo y belleza, está latente en el gusano pequeño y terrenal, húmedo y oscuro que se arrastra medio ciego e ignorante, quizás, de su destino final. Llegará el momento de retirarse de esa vida, de formar un capullo que lo aísle y le posibilite morir a lo que era para surgir transformado. Es un proceso que se intuye arduo, oscuro, solitario, doloroso, difícil. Un estado plagado de incertidumbres, en los que se va tornando cierto sólo el esperar, sólo el buscar en uno mismo, sólo el reconocer aquello que ya no nos sirve y que se debe abandonar.
Si el proceso de la crisálida llega a buen término, otro ser, que aparenta ser de otra especie distinta y mucho más evolucionada al gusano original, surge radiante a la nueva vida.

Es un camino sin atajos difícil de comprender en la sociedad actual, en la que se tiende a eliminar el esfuerzo: aprenda en dos días, adelgace con ejercicio pasivo, etc. Si en el camino de la metamorfosis del gusano a crisálida se nos ocurre hacer más leve el esfuerzo de salida y ayudamos al gusano a salir del capullo haciendo un agujerito en el mismo para que aflore más fácilmente de la cápsula, la mariposa no volará porque el esfuerzo de rotura y salida, extenuante, que hace el gusano para salir, es el que también hace que desarrolle sus alas, y hace que consiga la fuerza en sus músculos necesaria para poder volar después.

La transformación depende de cada uno, y en la sociedad de toda ella en su conjunto. El cambio por el cambio no sirve. Al transformarse debe reinventarse cada uno, debería reinventarse la sociedad. El futuro será una batalla entre la dualidad de la cultura y la consciencia frente a la pareja representada por el conflicto y el egoísmo. Para mí lo importante no es la realización de los deseos sino lo que los deseos hacen para que nos realicemos. El verdadero regalo que un humano puede recibir es desvelarle sus talentos y acompañarle en el desarrollo personal. Ahora bien este pensamiento no encaja en la cultura del pelotazo y riqueza fácil y rápida.

La salida de la crisis de este país llamado España, su futuro, pasa por la formación y por la cultura del esfuerzo. Educación, cultura y formación, y desde luego en estos momentos no es admisible una bajada en la inversión en innovación y desarrollo. Y la llamo inversión porque no es un gasto sino que, volviendo a la naturaleza, significa sembrar para recoger mañana.

La salida de la crisis implica reinventarse. España tiene que saber qué quiere ser de mayor. EEUU y Alemania saben lo que quieren ser. Tardarán más o menos en absorber la crisis pero al final por ejemplo en Detroit, y después de la tremenda crisis actual de los vehículos, desarrollarán el motor eléctrico o el de hidrógeno y empezarán a fabricar, cientos de miles, y saldrán. Sin embargo ¿qué es lo que quiere ser España? Sol y Paella es una configuración gastada, en declive, ¿qué queremos ser de mayores?

Ahora que parecemos ir sin rumbo, ahora que la crisis es más profunda y parece que ha tocado fondo es cuando más valor toma esta pregunta y debe hacernos reflexionar a todos, y más a los que tienen en sus manos el rumbo de este barco llamado España. ¿Qué queremos ser en el futuro? La Investigación más desarrollo más innovación no puede ir sin capitán, sin rumbo. Si España se configura en el pasado con sol y paella poco sentido tiene el I+D+I, sobre todo si no se realiza el cambio necesario en el turismo evolucionando del mercado maduro en el que estamos, en el que además hay muchos competidores esperando entrar a más bajo precio y con una oferta muy similar -Turquía, norte de África, los países Balcánicos-. Quizás exista un nicho en las energías renovables donde no deberíamos perder esos primeros puestos de cabeza que ahora ostentamos. El porvenir se fragua en el presente y para ello hay que trazar las líneas que llevan hacia él, hay que trazar el rumbo con políticas orientadas a ello.

Pero el futuro tiene que ir por el trabajo, en esas líneas trazadas. No tiene sentido que sólo se desarrollen las actividades subvencionadas, que sí bien pueden ser el germen para que nazca el producto, no puede permanecer invariablemente de por vida. Y también la salida de esta crisis pasa por el paso de empresarios a emprendedores sociales, no basta sólo es crear una empresa sino que ésta debe estar inserta en el medio donde se desarrolla, que es mucho más que la creación de recursos, de valor y compartirlos con la sociedad.

Hará falta por tanto solidaridad, abolir fronteras, no perder la memoria y crear las regulaciones necesarias y sobre todo dar luz a la buena gente.

No hay vuelta atrás, y aún el momento de la meta es lejano para muchos de nosotros. Hagamos, entonces, un coliseo de crisálidas. Seres que habitan el misterio de la transformación. Tal vez, ese proceso, ese oscuro y desconocido proceso, pura promesa de luz y vuelo, de belleza y libertad, donde uno no es lo que fue pero aún tampoco lo que puede ser, sea el acto sagrado, el verdadero arte de ofrecer la búsqueda como acto de confianza y fe en la posible evolución.

 

 

 

 

 

Una canción por bandera

 

Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Pero una canción puede valer más que mil imágenes. Escucha esta canción dedicada al «Presidente» (con subtítulos en español).

¿Algo para reflexionar?

Crisis económica, crisis de valores

 

Nada más cierto y nada más lejos de la realidad aquello tan oído de que la crisis actual que sufre todo el mundo es financiera. La actual crisis financiera es «ante todo un desastre ético».  El propio capitalismo ha sido desbancado y pasado por la derecha y por la izquierda, han ganado los “pícaros» a causa de la falta de aplicación de la regulación, ya que en mi opinión regulación la hay (llegando al exceso) pero simplemente no ha sido impuesta, y la excesiva codicia. El ex director general del Fondo Monetario Internacional (FMI) Michel Camdessus situó el final del túnel en la «recuperación de los valores éticos» de la economía, cosa que comparto plenamente.

 

Hace unos días escuché al Presidente de la República Dominicana D. Leonel Fernández entiende que esa crisis financiera se originó por la especulación, falta de supervisión, la no utilización de normas contables, firma fraudulenta de auditorías, de agencias calificadoras de riesgos, que en el fondo dan una crisis de podredumbre en el sistema. Dijo que en el fondo ahora los países desarrollados piden más supervisión, más transparencia y regulación, pero resulta que hay más pobres y más desorientados, producto de la avaricia y codicia, de acumulación de riquezas, y lo único que puede salvar la situación es  retornar a los valores éticos.

 

Pero aunque pueda compartir alguno de los puntos creo que se está olvidando el origen real de la situación actual. Si se me permite es como al enfermo de cáncer al cuál se le administra medicina para que no tenga dolor de cabeza; ¿le enfermedad es el dolor de cabeza o el cáncer? El problema real reside en el sistema económico actual, que hace mucho tiempo dejó de ser capitalismo y que se ha convertido en el sistema de más y más, en el sistema de la exhuberancia irracional (como afirmó el Presidente de la Reserva Federal Americana, D. Alan Greenspan) y del crecimiento desmedido en todo con cantos de sirena a los que el ilustre caballero Don Quijote llamaría necedad caballeresca. Y explicaré punto por punto mi razonamiento:

 

1. El capitalismo simplemente no existe. Palabra compuesta de capital e ismo, con significado por tanto de exaltación del capital. Desde cuando cuando se exalta algo se le degrada hasta que no tiene valor. Sí, el capital, el dinero es un bien que no vale nada y la prueba más palpable es que los bancos centrales de todo el mundo lo único que han sabido hacer es bajar los tipos de interés a cero. Bien pues si el capital es algo gratuito el capitalismo ha desaparecido. Y si es gratuito póngame más y más.

 

 

2. La época de la sostenibilidad. Sostenibilidad económica, medioambiental… Punto que creo que es el único real. Pero ¿a quién queremos engañar? ¿Cómo puede sostenerse algo que se basa en el continuo crecimiento? Creemos en un mundo sostenible cuando el sistema que está por debajo, este neocapitalismo rebasado, sobre el que se sustenta todo, se basa en el crecimiento constante para conseguir el equilibrio, se basa en un crecimiento desmedido, exponencial, desproporcionado. Sí en todo y en todos. Crecimiento en las personas que cotizan para sustentar el sistema de pensiones. Consumismo exhacerbado para poder mantener el nivel de vida, el incremento de la productividad basado en producir más y más cosas, tengan sentido o no siempre y cuando se vendan. Esto es lo que yo denomino sistema de neocapitalismo rebasado, que sustenta su permanencia en el  crecimiento constante y exponencial de la masa monetaria. Analicemos estos puntos con detalle.

 

3. Consumismo ¿Sobre qué base se ha sostenido el consumo? Su estímulo se ha apoyado en una práctica cotidiana cada vez más generalizada e impensada en el pasado: el endeudamiento. Esta práctica ha significado un cambio en la percepción del acto de endeudarse posibilitado por las facilidades y porque el capital era gratuito, ¿lo recuerdan, verdad? En otras palabras, el consumo se ha asentado sobre un espejismo: la posibilidad de crédito infinito. Y, por supuesto, ha ido en detrimento de un viejo valor: el ahorro, que habría servido en estos momentos difíciles. De hecho, a mitad de los años ochenta la tasa de ahorro era cercana al 10%; recientemente ha sido menor del 2% e incluso negativa. Se estima que en este país cada hogar tiene un promedio de ocho tarjetas de crédito, lo cual permite gastar mucho, muchísimo más de lo que se tiene o puede. Parece que estas pautas de conducta avanzan hacia la crisis.

 

Estos patrones consumistas forman parte de una serie de prácticas socio-culturales que han exportado a todo el mundo a partir de los Estados Unidos. Desde el sociólogo Thorstein Veblen (1857-1929) muchos autores han estudiado el papel del consumo como indicador de posición social. La particularidad es que ya no se persigue tanto estar a la altura de los vecinos (la vieja frase: keeping up with the Joneses), sino que hay una nueva versión en que los referentes de consumo no los fijan aquellos –los vecinos–, sino gente con ingresos muy superiores. Hay que estar a la altura de la gente de la Moraleja, Las Rozas o Pozuelo, hay que tener un chalet “endosado”, perdón adosado (en que estaría pensando, quizás en la forma en la que se financia, hipoteca más allá de la jubilación, o quizás en la construcción de endoso de los chalet -150 metros cuadrados en 5 plantas-). Esta es la base de la nueva cultura de consumo: se aspira a consumir bienes, a tener estilos de vida, que se sitúan por encima de la posición social. En estas circunstancias y con aspiraciones por encima de lo posible la gente aunque tenga más bienes de consumo siempre se va a sentir pobre e insatisfecha.

 

La satisfacción depende cada vez más de expectativas configuradas socialmente y no de lo que se tiene en términos absolutos. Un tema que dominará sin duda el debate futuro. ¿No sería ideal llegar a niveles de consumo funcionales para la economía, el ambiente y las posibilidades verdaderas de las personas?

 

3. ¡Se nos rompió la vara de medir! El papel del dinero quedó sin validez, sí esa vara de medida que ahora a toda costa se trata de recuperar. Pero cómo iban a fiarse unos bancos de otros y a prestarse dinero si precisamente no sabían lo que se estaban intercambiando. Nuestro ilustre Quevedo decía que no hay nada más necio que considerar valor igual a precio. Ilusión de riqueza sin embargo alojada en toda la sociedad. Me explico, si una persona trabajando en su vida es capaz de comprar un piso (medio de 80 metros cuadrados en una zona más o menos acomodada), un vehículo y disfrutar de unas vacaciones al año además de vivir dignamente y al final contar con una pensión que le permite vivir qué más da que el precio de todo eso sea 800.000€ o 8 millones de euros. El valor de lo que ha generado en toda su vida ha sido eso, el piso, etc. y el precio es sólo la expresión de la vara de medir ese valor. Pues bien, y en esto hay que cargar las tintan en los bancos centrales y el los políticos que no es que hayan permitido sino que han sido los generadores del crecimiento constante y exponencial de la masa monetaria en manos del público (con crecimientos del 11% en un mes como en julio de 2007 según los datos del BCE), resulta que depende del momento el metro que se ha estado usando unas veces mide 80 cm y otras veces 350cm (elevación del precio de los pisos más de 5 veces, o incremento del precio de valor de las punto .com en cifras que mi memoria ha decidido borrar). Pero ¿a quién engañamos? Cueste lo que cueste en términos monetarios el valor que he sido capaz de generar con mi vida laboral ha sido el del piso ni más ni menos, y pese a que me cueste decirlo, sigo siendo igual de pobre antes que ahora, no he enriquecido porque el precio creciera exponencialmente fuera de toda lógica que no esté basada en el incremento de la productividad.

 

Y de tanto usar el metro, resultó que hemos construido un rascacielos, eso sí, los pilares de un metro en unos casos miden 80cm y en otros 320cm. ¡Qué raro que se haya caído!

 

4. En el grupo de amigos he escuchado aquello de los bancos prestan mi dinero y resulta que a mí no me dan nada y ellos cobran “lo que no está escrito”. Mi respuesta siempre sembraba aún más duda: ¡Pero no sabes lo peor, es que los bancos no están prestando tu dinero, ni el mío, directamente están imprimiendo los billetes (generando el dinero) que es el que prestan… les sale gratis! Si el dinero se crea a partir del endeudamiento, cada vez que alguien pide un préstamo ese dinero se genera. Pero únicamente el dinero no los intereses. Entonces alguien podría preguntarse ¿pero… si resulta que el dinero que hay en circulación se corresponde con la deuda y no incluye los intereses; si tuviéramos que devolver todos los préstamos ahora no habría suficiente dinero para hacerlo? Efectivamente no lo habría. Pero no hay problema porque el sistema seguirá prestando más y más de forma que el nuevo préstamo cubra las necesidades de dinero anteriores. Claro que esto no les suena a las llamadas “estafas piramidales” en el que el los intereses al inversor antiguo se devuelve con las nuevas aportaciones de los nuevos inversores.

 

5. Alguien puede decirme entonces que este sistema no ha quebrado. Si que ha quebrado y por eso todos los políticos se afanan en cubrir el agujero, sea como sea, para que la pirámide siga creciendo, no se vaya a caer y la momia quede al descubierto.

 

La creación del dinero debe cambiar, sí no puede ser el endeudamiento quien genere dinero. Debe atarse o ligarse la creación de dinero al incremento del valor de la producción de un país o zona, lo que en definitiva llevaría a que el dinero nuevo creado depende del incremento de la productividad. Una propuesta sería que el dinero se crease a partir de la infraestructura pública de forma que el valor de la inversión de ese país, de su capacidad de generar riqueza para todos, sea determinante.

 

6. En una conferencia escuché algo que me dejó muy preocupado, que habían desaparecido los valores de los dos grupos que podríamos llamar republicano y bíblico – religiosos y su reemplazo por los valores de libertad, éxito personal y logro económico. No seré yo quien califique el actual modelo y si estos valores son mejores o peores, quizás porque no sería capaz de hacerlo. Pero sí que los desmenuzaré porque si que creo que el actual sistema económico responde a estos valores. El modelo que tenemos está basado en libertad, éxito y logro económico entendiendo por cada una de estas características que hago lo que quiero, vivo en mi mundo, intento estar en la clase social de arriba y por supuesto el dinero es lo que vale y es resto es filfa. Y se basa en la libertad, o eso al menos  se defiende, porque cada uno hace lo que quiere, estando en la sociedad siempre y cuando suponga no signifique un lastre para el desarrollo propio. En fin… podemos criticarlo o no pero lo que no podemos pasar por alto es que es el modelo que hay actualmente, y poco importa si nos gusta o no,  tiene su refrendo en el modelo económico que sigue aplicándose. Y sí el modelo económico actual está en crisis desde mi punto de vista lo que está en crisis es algo superior como son los valores sobre los que se sustenta.

Entidades Sin Fines Lucrativos (tambien llamadas no lucrativas, ong,…)

INTRODUCCIÓN

 

         La complejidad de las sociedades desarrolladas de este fin de siglo parece residir principalmente en que no son homogéneas. Junto a la riqueza, la opulencia y el acceso al consumo de unas capas de población, conviven la pobreza, la mendicidad y la imposibilidad de acceder a un estándar mínimo de calidad de vida (educación, sanidad, empleo, vivienda) de otras capas. Están presentes también los problemas de la desigualdad en el acceso a la cultura, al ocio, al desarrollo pleno de las capacidades personales. En definitiva, las nuestras son sociedades duales.

 

         A esto se añaden los problemas del subdesarrollo de los pueblos del Tercer Mundo, el agravamiento a gran escala del deterioro medioambiental y las reacciones insolidarias que se producen en la sociedad frente a ciertas situaciones, algunas nuevas y otras no tanto (inmigración, SIDA, envejecimiento, minusvalías, …).

 

         De la mano de todos estos problemas, muchos colectivos de personas han de padecer alguna clase de desigualdad, marginación o situación de riesgo que identifica a tales personas como colectivos vulnerables.

 

         Frente a las necesidades que estas situaciones generan, la conciencia de la Humanidad ha ido concretando con el tiempo lo que hay de esencial e irrenunciable en la dignidad del ser humano y ha permitido construir una ideología universal, amplia, conectada con las aspiraciones y necesidades humanas y de marcado contenido emancipador, aunando valores, principios y derechos de las personas: la ideología de los derechos humanos.

 

         Las preocupaciones se mueven, en definitiva, en dos direcciones básicas complementarias: por una parte la de contribuir a que tales grupos experimenten mejorías en su calidad de vida y en su capacidad para hacer frente a las situaciones más extremas y, por otra, que las experimenten en el reconocimiento de sus derechos y, por tanto, en su valoración como personas; todo ello con el objetivo de mejorar su capacidad de hecho para realizar un plan de vida autónomo en condiciones de igualdad, libertad y dignidad.

 

         De la existencia de estos problemas surge la participación del Estado tratando de modificar todas estas externalidades (teoría del estado del bienestar). En este modelo el Mercado se responsabilizaba del crecimiento y el Estado en su papel de corrector de los fallos del sistema económico, trata de modificar las deficiencias mediante la redistribución de la renta y el aseguramiento de los niveles mínimos de vida; tratando de corregir las patologías que el Mercado originaba.

 

         Este sistema se muestra incompleto y entra en crisis, tratando a partir de ese momento de desviar todas las exigencias posibles al mercado, disminuyendo o privatizando servicios públicos, volviendo al sistema de libre competencia. Pero, la crisis del Estado del Bienestar no ha sido únicamente una privatización de servicios, sino que ha dado lugar al replanteamiento del papel del Estado, del Mercado y de la Sociedad Civil.

 

         A partir de este momento surge la división de los agentes sociales en tres grandes campos.

 

à       Iniciativa privada: Entidades que desarrollan su actividad con ánimo de lucro. Se mueve dentro del sistema de libre competencia donde el mercado fija tanto cantidades como precios.

à       Iniciativa pública. Formada por las administraciones públicas, los organismos autónomos y las empresas públicas. La financiación de este agente tiene su origen en los fondos públicos. Tanto cantidades como precios se forman tanto por decisiones sociales como políticas.

à       Iniciativa social: Engloba una serie de instituciones, asociaciones y entidades sin animo de lucro no gubernamentales.

 

         De esta forma surgen una serie de instituciones que sin pertenecer al sector público persiguen unos objetivos que pretenden incidir en este estado del bienestar. La aparición de las Instituciones sin fines de lucro se debe tanto a fallos del mercado como al fallo del Estado en su función de asegurar una provisión de recursos eficiente (Weisbrod).

 

         Las Instituciones sin fines de lucro, en la sociedad actual tienen un papel muy importante junto al Estado. En un principio las también llamadas Organizaciones no Gubernamentales (ONG) se han desarrollado con vínculos estrechos con él, cuestionándose su autonomía dado que la financiación de gran número de ellas ha dependido directamente de los presupuestos del Estado; llegando a ser organizaciones instrumentales del mismo. Así en los últimos años en España, al igual que en el resto de Europa, este tipo de instituciones han incrementado su dependencia del sector público en detrimento de las fuentes de financiación privadas (por ejemplo las organizaciones que surgen para conseguir subvenciones públicas realizando posteriormente su labor en el tercer mundo). Esta reflexión no quiere decir que las ONG no tengan como fuente de financiación importante en el Estado sino que sus fuentes deberán ser diversas y suficientes de forma que se garantice la autonomía. No debemos olvidar que aunque el voluntariado pueda colaborar con el Estado en la prestación de múltiples servicios que corresponden al sector público en su función universalizadora y de redistribución mantiene espacios propios de actuación.

 

         Las Organizaciones sin fines de lucro deben desarrollar un papel de cobertura allí donde las necesidades no están cubiertas bien sea por el Estado o por el sector Privado, actuando de forma complementaria e independiente de los mismos, especializándose; pero también deben desenvolverse en otros ámbitos de actuación llevando sus características y manera particular de “saber hacer” a los mismos.

 

         Dentro de este tipo de organizaciones, podemos distinguir, a grandes rasgos, dos tipos: Instituciones centradas en la función instrumental o asociaciones para resolver problemas sociales, y organizaciones de tipo expresivo que se dedican a la satisfacción de los miembros de la forman.

 

         En las próximas líneas trataremos de adentrarnos en la especificidad de las Organizaciones sin fines de lucro, Instituciones sin fines de lucro u Organizaciones no Gubernamentales, centrándonos en aquellos aspectos que influyen directamente en su gerencia y gestión.

 

 

1.2. EL TERCER SECTOR

         La estructura clásica de las sociedades industrializadas capitalistas se forma por la existencia de dos grandes sectores: El sector privado y el sector público. Junto a estos dos coexiste un Sector Privado no Lucrativo o Tercer Sector cuya función es la de producir un cambio en la estructura social a la vez que sirve productos no destinados, en principio, a la venta, para grupos particulares con los recursos obtenidos de pagos voluntarios de los grupos particulares.

 

         El sector público está formado por las Administraciones Públicas, las Empresas Públicas y los Organismos Públicos; cuyo control ejecutan grupos legitimados por el poder político y por tanto en última instancia por la sociedad.

 

         El sector privado “mercantil” esta compuesto por todas las empresas privadas con fines lucrativos. El control pertenece a los propietarios privados.

 

         Junto a estos dos, se discute la existencia del Tercer Sector, formado por un mundo diverso de entidades que no pertenecen a ninguno de los dos grupos anteriores. Por tanto las entidades que lo comprenden quedan definidas de modo “negativo” (aquello que no son). Así y para indicar su diferencia con el Mercado (Business) se habla de Entidades sin fines de lucro (non profit), y para diferenciarlo del Estado (Goverment) sus organizaciones reciben el nombre de no gubernamentales (O.N.G.). (Hodgkinson, 1989; Payton, 1988; Van Til, 1990).

 

         En una primera aproximación, y sin perjuicio de un tratamiento más profundo mas adelante, las diferencias existentes entre las Organizaciones sin fines de lucro con las administraciones públicas y con las empresas privadas pueden establecerse en:

 

·       Las administraciones públicas se nutren de recursos exigidos coactivamente, mientras que las entidades sin fines de lucro se financian con aportaciones voluntarias.

·       Las administraciones públicas efectúan operaciones de distribución de la renta y de riqueza.

·       Asimismo, las diferencias existentes entre las organizaciones sin fines de lucro y las entidades privadas mercantiles se centran en la existencia de lucro en sus operaciones.

 

         La existencia del Tercer Sector queda seriamente discutida. En los actuales sistemas de economía mixta, o economía social de mercado, las fronteras entre lo privado y lo público quedan diluidas: Por tanto y partiendo de la definición negativa <<No lucrativa – No gubernamental>>, nos encontramos con el problema de delimitación del Tercer Sector y del grupo de instituciones que lo forman. A este dilema hay que añadirle la heterogeneidad de las organizaciones que se integran dentro de la definición Instituciones sin fines de lucro, que en muchos casos contienen entre ellas mas rasgos diferenciadores que comunes.

 

         A su vez, algunas de las entidades que se engloban dentro de este sector, sólo en sentido estricto y literal puede afirmarse que no tienen ánimo de lucro. En cuanto a la independencia de las ONG frente al estado, como ya se ha indicado en la introducción, queda cuestionada, ya que en algunos casos han llegado a ser organizaciones instrumentales del mismo, enturbiando cada vez más esta independencia por la vinculación de este tipo de instituciones al sector público a través de la gestión indirecta y de las subvenciones que reciben del mismo.

 

         Ahora bien, la existencia de estas dificultades a la hora de delimitar el Tercer Sector, no debe conducirnos a negar la existencia de un Universo de Instituciones que tienen unos objetivos comunes dentro de la sociedad civil, con funciones propias:

 

à       Contribuyen a una organización social más pujante capaz de defender sus derechos.

à       Son fuentes de innovación y dinamización social.

à       Son capaces de prestar servicios que no quedan cubiertos por ninguno de los otros dos sectores, enfrentándose con fallos del mercado y tratando de corregir sus deficiencias.

à       Son un puente de comunicación entre el tejido social y las estructuras sociales.

 

         Así podemos definir el Tercer Sector como aquel formado por una serie de Instituciones, altruistas, solidarias y voluntarias, que surgidas de la propia sociedad, pretenden conseguir mediante su actuación sobre el medio social, unos Objetivos múltiples difíciles de medir, dirigidos a la obtención de mejorías en la calidad de vida y reconocimiento de derechos.


“Las personas más vulnerables son aquellas que corren mayor peligro en situaciones en las que, tanto su vida como su capacidad para vivir con un mínimo de seguridad social y económica y de dignidad humana, están amenazadas”. Vid. Plan Estratégico de Trabajo para el Decenio de 1.990. Versión actualizada 1.992, Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, Ginebra, 1.992, pág. 9.

Weisbrod, B. A.: “Toward a theory of the voluntary non profit sector in a Three-Sector Economy”. Altruism, Morality and Economic Theory. E.S. Phelps 1975. New York.

Gil, Santiago: “Animación y dinamización socio cultural de la juventud “. Documento Multicopiado. Madrid, 1992.

López de Aguileta Díaz: “Estado Sociedad Civil y Procesos de Participación”, en Voluntariado en la Animación Sociocultural. Editorial Popular. Madrid 1990.

 Así queda recogido por M. A. Cabra de Luna y R. de Lorenzo y García en “El Sector no Lucrativo en España”. Escuela Libre Editorial. Madrid, 1993. pag. 29.

El sueño de una noche de verano

 

¡Oh, Dulcinea! … 

 

El aire dejaba deslizar con cierta claridad en la mañana del veintiocho del mes de julio. Medio dormitando, nuestro desgarbado caballero, soñaba en un monólogo interminable del serio y parsimonioso actor callejero que seguramente hubiera deseado ser y evocaba la algarabía en el paseo madrileño que no era tan intensa en esa mañana de verano, mientras cavilaba:

… – ¡Que mi señora ha dicho la verdá…! … ¡atravesada…! garganta…! una nuez de ballesta…!

 

La voz del hombre y su acento que reconoció inmediatamente, era el de un el manchego universal, acaparando un poco su atención. Ahora soñaba a ratos, sobreponiéndose con dificultad a los gritos y risas constantes de los niños en el ambiente. De un sector a otro, sobre las cabezas de la multitud, veía la adarga de fantasía que portaba y por momentos divisaba también su yelmo de Mambrino, de hojalata reluciente.

 

-¡Mil disculpas mi zeñó!  -un chaval gordito y muy sudoroso y una preciosa niña de ojos azules, que se encontraba ataviada con un largo y vaporoso vestido de tul azulado lleno de lentejuelas, se encontraban frente a mí.

 

– ¡Qué si tiene usté la bondá de poder alcanzar aquel  balón!  La mano del infante indicaba hacia las ramas del frondoso platanus hispánica a cuya sombra se encontraba leyendo. Dejó el libro a un costado, levantándose.

 

– ¡Pero claro zagal!  Le expresó solícito, para luego detenerse un instante al notar sus caras extrañadas.   – ¡Eep…, por supuesto, niños!  Rectificó entonces, más de acuerdo al idioma y su entonación.   

 

– ¿Dónde está?  Siguió, mirando hacia la altura del árbol. No vio nada.

 

– ¡Allí zeñó!  Bajo aquella rama que asemeja al bauprés de una carabela!

 

–  ¡Mire usté, está atrapada bajo aquella horquilla y por las males artes de Belcebú, que no quiere deshacerse!     ¿Usté puede con buenas artes? 

Miró ahora hacia el suelo, algo desconcertado. No era ya el idioma, su idioma, ni el lugar, ni las circunstancias. Ni siquiera los niños. Percibió algo como estar fuera de lugar. No supo si era él. Pero las sorpresas comenzaban… Se encaramó al banco. La vio. Allí estaba. Tal como decía el mocoso. Pero su brazo no la alcanzaba.  

 

– ¡Maldición! Dijo en voz baja. Pero tal vez no tan baja para que ambos niños no le escucharan…  Pero miraba hacia todos lados: Una pequeña rama, un pedazo de escoba, algún otro objeto…, en fin… algo que pudiera empujar la pelota enredada allí arriba.

 

En un esbozo de canción, escuchó:

…¡Usted soolo,

no puede!… ee eh…! ee eh…!

 

– ¿Qué le parece si emplea mi magia?   Era la niña que se expresaba en el acento más dulce de niñita la que se dirigía a él.

 

Para entonces ya recobraba algo su aplomo.   Con una voz que le sonó desconocida inquirió a su vez ya, con una molestia algo disimulada:   

 

– Mira nena, ¿cómo te llamas?

 

– Dulcinea.   Respondió, con un leve respingo de impaciencia.

 

– Bien Dulcinea, entiende tú que hago lo posible por ayudar.  ¡Y no creo que me ayudes tú a mí, así vestida de princesa!

 

– ¡Pues, no soy una princesa!   Refutó de inmediato. 

 

– ¡Soy una hada!

 

– ¡Ah, bien.  Repuso, todavía algo  azorado.  

 

– Entonces, ¿crees tú que baste unos pases mágicos?

 

– ¡Incrédulo!  Sólo dijo, torciendo una respingona naricita.  

 

– Vamos, si probáis con mi varita mágica….   Es todo….

 

Sinceramente, se sintió en cierto modo ridículo al recibir y sostener, extasiado y también  maravillado, una larga varita dorada que remataba en una estrella que se encendía con pequeñas luces multicolores. La pelota cayó dócilmente, de inmediato, siendo recogida alborozadamente por el chaval.

 

-¡Mil gracias, zeñó!  Exclamó, corriendo a través del prado.

 

Bajó del banco y miró a la niña. Se fijó mejor en ella. De su espalda surgían dos pequeñas alas transparentes y su blanca frente era surcada por una fina hilera de lentejuelas, que brillaban con la luz del sol. Con la varita en la mano,  de verdad semejaba a una preciosa hada de los cuentos.

 

-¡Ve pues Dulcinea!  ¿Qué esperas?   – Ya no veo a tu hermano entre la gente de la plaza.

 

– No es mi hermano. Repuso, sentándose también a su lado.

 

– Pero entonces… ¡Si andabas con él!

 

– No.  Dijo, mirando sus blancos zapatos. 

 

– Sabes, sólo quise ayudarlo con mi magia.   – ¡Y hoy es mi cumpleaños!   Agregó, con los ojos brillantes.  – Quise ser un hada benéfica y de verdad eso es maravilloso. ¿No crees?

 

Asintió silenciosamente. 

 

– ¿Y vos niña, que hacéis? ¡Hija mía, por la Virgen!  – ¡Y hablando con un desconocido!

 

Brazos en jarra, una bonita mujer estaba frente a nosotros. Desde su escaño apreció su figura desenvuelta y curvilínea, aunque notó también que no estaba tanto enfadada, sino tal vez molesta por la tardanza de la pequeña. Sonrió al darse cuenta rápidamente, que era la misma joven que estuvo todo el tiempo sentada al borde del monumento a Cervantes.

 

-¡Hola!  ¿Cómo estás?  Trató de ser lo más amable posible con ella.  –  Recién conversaba con la pequeña Dulcinea y…. 

 

– Mira que… ¿Dulcinea?, en fin tenemos que regresar a casa, vienen tus compañeritos a saludarte y veo que ya estrenasteis muy bien tu papel de hada… ¡Dulcinea…!  ¡Qué imaginación, niña mía…!  – Disculpe usted, mi señor ¿…?   Resulta que ella celebra hoy su cumpleaños y me rogó venir a la Plaza de España, en este día, después de la misa.  – Mi nombre es María de los Angeles…

 

– Y yo Jesús (vaya sin querer dijo el nombre con el que le conocen en la Mancha).  – ¡Así que Dulcinea es su hija!  Permítame felicitarla, es una nena exquisita y muy despierta. También veo en usted a una madre muy orgullosa…

 

– Vos no sois de Madrid,  ¿Acierto?  – Lo sé por el acento que tenéis, diferente al de aquí….

 

– Mira, no soy madrileño. No, no es cierto, soy madrileño pero con las raíces muy profundas en la Mancha, en un pueblecito del que siempre quiero acordarme.

 

– ¡Oh, un manchego!  Pues nunca lo habría adivinado.  Aunque ahora ya sé.  Afirmó con seguridad.  – Se encuentra acompañando al señor don Quijote – Oh! Le ruego me excuséis!   …No sé que estoy diciendo. Pensé que lo conocía… Es aquel hombre que se pasea ataviado tal cual. Todos ya lo conocemos y dice deshacer agravios, como vos con la pelota…  Os pido me disculpéis de nuevo.   Miró a la niña:  – Pues ya debemos ir a la estación. Es una buena hora…

 

Ambas se levantaron del asiento.

 

– Bien Dulcinea. Replico.  – Haz caso a mami y que tu fiesta de cumpleaños sea todo un éxito. Me siento de veras encantado por haber conocido a una hada como tú y que seas muy feliz…

 

Siguió con la vista a la niña en un revuelo azul quien le señalaba con la varita, en tanto María de los Angeles le dirigía un saludo de despedida.

 

……….. – ¡Vean vuestras mercedes cuan de importancia es haber caballeros andantes que desfagan tuertos y agravios! … ¡Porque has de saber que es de gran honra tener una dama muchos caballeros que la sirvan…! …

 

Abrió el libro, sin leerlo, en tanto la alta y escuálida figura del señor de la Mancha retornaba de  otra vuelta a la plaza, seguida de un corro de niños. Cerró su libro.

 

El sol empezaba a arder y nuestro desgarbado malandante despertó de su sueño dudando si aquello había sido solo la quimera de una noche de verano, por cierto de mucho calor, o si había sido una realidad difuminada.

 

Y camino del trabajo pensó que conocía a una Manchega que vino a ver la luz de este día 28, uy tampoco era cierto del todo ya que en el DNI aparece el 29, y que debía felicitarla. Recordando aquella canción de cuando era infante, la de los payasos…

 

Feliz, Feliz en tu día.

Amiguita que Dios te bendiga

Que reine la paz en tu día

Y qué cumplas muchos más

 

Se puso un poco rojo. – Vaya, pero si no soy un niño. Recordó a la chiquilla del sueño, al hada y comprendió que en esos momentos era un crío cantando… En fin La Vida es Sueño y los Sueños, Sueños son.

 

He dicho.

Crisis Económica 1: ¿Crisis de Mercado? ¿Del capitalismo?

A menudo quienes aspiran o activamente se esfuerzan en construir “otra economía” –más justa, solidaria, no capitalista-, tienden a observar la economía dominante como experimentando una crisis profunda, y esperan que de algún modo sobrevenga un colapso, una demolición, una paralización del mercado, por efecto de su propio peso, de sus contradicciones internas, de sus crisis. Se piensa que cuando ocurra el colapso del mercado será el momento de “otra economía”. En presencia de lo que parece ser hoy el comienzo de una “gran crisis” económica, muchos anuncian que está a punto de verificarse el fin del capitalismo y, por tanto, que se abre la oportunidad para que la “otra economía” se despliegue como la gran solución.

Más allá de que palabras como “derrumbe” o “colapso”, aplicadas a la economía son solamente metáforas. El mercado no se detiene, no deja de funcionar, no se derrumba (a menos que sobrevenga una catástrofe que destruya la vida social, por causas exógenas al mercado como tal), por más que experimente crisis financieras y económicas de considerable envergadura. Porque el mercado es la interacción y la coordinación de las decisiones de producción, distribución y consumo que efectúan permanentemente los seres humanos y sus organizaciones. Desde que existen, y mientras existan seres humanos y organizaciones, ha habido y habrá intercambios entre ellos, y el mercado seguirá funcionando.

El mercado es un ser vivo y cómo tal experimenta transformaciones que pueden ser muy profundas, estructurales (como se acostumbra decir). Las transformaciones más importantes y profundas, las experimenta el mercado cuando ocurren en la sociedad fenómenos que impactan profundamente la vida colectiva, tales como guerras (de las que hay que decir por macabro que parezca que siempre han sido motivo de desarrollo económico y social), devastaciones naturales, descubrimientos o conquistas de nuevos territorios, innovaciones tecnológicas de alto impacto, incorporación o agotamiento de importantes fuentes de energía, revoluciones sociales, instauración de un nuevo sistema político, etc. En tal sentido, es esencial comprender que el mercado se encuentra determinado, que no existe en sí mismo, que no funciona exclusivamente en base a sus propias dinámicas internas. El mercado es siempre un “mercado determinado”. En tal sentido, no puede descartarse que el mercado llegue a colapsar, hundiendo a las sociedades en un abismo de decadencia catastrófica; pero ello no puede ocurrir por causas inherentes al funcionamiento del mercado mismo, sino por impactos exógenos.

No obstante lo anterior, debe reconocerse que el mercado es capaz de resistir impactos exógenos muy fuertes, frente a los cuales reacciona conforme a sus propias dinámicas internas. Una guerra mundial o una guerra civil pueden alterar drásticamente la conformación del mercado y la participación en él de los sujetos, pero el mercado sigue funcionando en esos contextos modificados. El mercado sigue funcionando y reacciona con sus propias racionalidades cuando se producen catástrofes naturales, cambios tecnológicos, disminución de los recursos y fuentes de energía, etc.

Las dinámicas internas del mercado, en el sentido de sus ciclos, sus crisis y sus fases de expansión, los fenómenos de inflación y crecimiento, estancamiento o depresión, sus cambios a nivel de los sistemas e instituciones monetarias y financieras, sus procesos de concentración y distribución de la riqueza, son dinámicas que pueden impactar muy hondamente el funcionamiento de la producción, la distribución de la riqueza, los niveles de consumo y los ritmos de crecimiento. Pero por sí mismas, tales dinámicas no conducen a una interrupción del funcionamiento del mercado, no lo detienen, no lo hacen colapsar en el sentido de un edificio que se cae y del que sólo quedan escombros que recoger. Los cambios y las crisis más hondas que puede experimentar el mercado como efecto de sus propios desequilibrios y “contradicciones” no llevan a que el mercado como tal desaparezca ni deje de funcionar, aunque ciertamente podrán afectar muy seriamente los niveles riqueza y pobreza y condiciones de vida de las personas, las organizaciones y empresas, los pueblos, las naciones y los estados.

El mercado en su funcionamiento interno puede marginar e incluso expulsar a determinados sujetos que participan en él. Es más comparto el pensamiento sociológico de Bauman que nos lleva al final a la conclusión de que los pobres son daños colaterales (como eufemísticamente se dice ahora) del sistema; sin pobres no hay clase media que fundamenta el capitalismo. De hecho, en el mercado las más grandes e importantes empresas pueden caer en bancarrota, los países más ricos pueden entrar en decadencia, otros pueden entrar en situaciones de gran pobreza y miseria, y muchísimas personas pueden perder todos sus bienes y recursos. Pero lo más seguro es que el mercado siga funcionando, con nuevos, con distintos, e incluso con menos integrantes; pero se ve menos afectado de lo que se cree, por lo que ocurra a tales o cuales individuos, a tales o cuales grandes empresas, a tales o cuales países.

En el mercado participan de hecho todos los sujetos, individuales y colectivos, todas las organizaciones e instituciones, todos los Estados y las comunidades, todos los países y las regiones. La participación de cada uno de estos sujetos, sin embargo, puede ser y de hecho es muy diferenciada, en cuanto unos participan más y otros menos, pero todos los sujetos fundamentan el sistema. Es más por duro que parezca el estado del bienestar es base y pilar del sistema capitalismo manteniendo los “daños colaterales” dentro de unos parámetros aceptables por la sociedad, formando parte de este sistema las Organizaciones No Gubernamentales, Tercer Sector, etc. como guardianes para que la pobreza no se extienda dentro del sistema como un cáncer.

Alguien (un sujeto individual o colectivo de cualquier nivel que sea, incluido un país, o un grupo de países de una región del mundo) podría “salirse” del mercado y seguir subsistiendo, pero ello implica dos condiciones básicas. Una, que se haga totalmente autosuficiente en el sentido de ser capaz de proveerse de todos los bienes y servicios que necesita; y dos, que limite sus necesidades exclusivamente a aquellas respecto de las cuales puede proveerse autónomamente de lo indispensable para satisfacerlas. Condiciones éstas que, si bien se las examina, implican sacrificios extremos para quienes intenten cumplirlas. “Otra economía” que quiera hacerse independiente de las dinámicas del mercado, deberá asumir los costos que ello implica, y entre sus participantes deberá construir su propio mercado, acentuando las interacciones e intercambios entre quienes la integran. En tales intercambios entre sus integrantes, como también en los intercambios que estos establezcan con los del mercado general, podrá manifestarse la racionalidad diferente que las caracteriza, en cuanto actúen y se relacionen manteniendo sus principios, sus valores, su ética y sus modos propios de comportarse. Esto vale también para países completos que pretendan independizarse del mercado y de su crisis, e incluso para grupos de países de una entera región.

Profundizando en las causas de la crisis financiera global

La actual crisis financiera está siendo entendida –en lo esencial- como efecto de una exagerada expansión del endeudamiento (especialmente de los mutuos hipotecarios, pero no sólo de estos), que ha dado lugar a un rápido incremento de la insolvencia y los incumplimientos de los deudores. Se acumulan de este modo en los bancos y entidades crediticias, títulos de deuda que carecen de valor, o que lo pierden en proporciones significativas. Se genera en consecuencia una pérdida de activos (o de valor) de los bancos y acreedores en general, que provoca la desconfianza de los inversionistas y tenedores de títulos, bonos y acciones, que se apresuran en deshacerse de estos papeles amenazados, y buscan refugio en activos que les proporcionen mayor seguridad. Con todo ello disminuye la capacidad de dar y de recibir créditos, lo cual se traduce en contracción económica y recesión.

Así entendida la crisis, se trata de un fenómeno “normal” y recurrente, que sucede periódicamente en los mercados. Lo que pudiera diferenciar la crisis presente de otras anteriores, sería solamente su profundidad y su extensión. En tal sentido, los números involucrados llevan a pensar que estaríamos ante una crisis cuya intensidad no se había visto desde la gran crisis de los años 1929-30.

Pero este análisis es muy pobre. Hace años que la economía está dando síntomas de una grave enfermedad, siendo sostenida en su declive añadiendo más leña al fuego. La palabra Capitalismo está compuesta por los vocablos Capital e Ismo, es decir Exaltación del Capital. ¿Cómo es posible que estando en una exaltación del capital durante años el Capital haya sido regalado a todo aquel que lo demandaba? ¿Cómo es posible que artificialmente y por arte de los Bancos Centrales se haya mantenido el tipo de interés real del dinero por debajo de la inflación? ¿Cómo es posible que la masa monetaria haya crecido muy por encima del crecimiento de la productividad? Esto en mi pueblo se le denomina “Pan para hoy y hambre para mañana”. Y estamos en el Mañana, quedan muchos años de hambre. El análisis de la actual situación de los mercados efectuado en base a los conceptos de la Teoría Económica Comprensiva, reconoce que lo expuesto (en los términos de las concepciones económicas convencionales) es correcto; pero va más allá y nos abre a otra dimensión de esta crisis, que la pone en una perspectiva histórica y económica que nos permite verla no solamente como más profunda y extendida sino como cualitativamente distinta. Más aún, nos pone en la perspectiva de comprender que las respuestas “normales” o habituales, aplicadas a esta crisis, no tendrán los efectos esperados, es decir, no conducirán en esta ocasión a una real superación y/o salida de la crisis.

La salida “normal” de una crisis financiera “normal” consiste en combinar en una adecuada (u óptima) proporción, tres elementos: a) la pérdida de valor de los activos de los acreedores; b) la pérdida que deben asumir los deudores; c) la pérdida que necesariamente ha de afectar al conjunto de los otros agentes económicos (consumidores, empresarios, trabajadores, etc.) vía inflación y/o vía contracción económica. De este modo se obtiene que la pérdida, el daño y el dolor que provoca la crisis se reparta (y diluya) entre los diferentes sectores involucrados. Estos procesos son cuidadosamente monitoreados por los Gobiernos (políticas fiscal, tributaria, regulatoria, subsidiaria y de incentivos, rescate de bancos, etc.) y por las autoridades monetarias o bancos centrales (tasas de interés, emisión monetaria, tipo de cambio, etc.).

Todo ello está de hecho ocurriendo. Pero desde el punto de observación que nos proporciona la Teoría Económica Comprensiva, podemos ver algo más, por debajo y más allá de todo lo indicado. (Como no podemos explicar aquí lo qué es y cómo procede la Teoría Económica Comprensiva, debemos limitarnos a exponer algunas conclusiones de un análisis que no podemos aquí explicitar. Baste por ahora decir que esta Teoría comprende los fenómenos y procesos económicos desde la intersubjetividad de las acciones, decisiones e intenciones de los sujetos privados y públicos que los producen, enmarcados en un determinado contexto institucional, jurídico y político).

Desde esta óptica apreciamos básicamente dos fenómenos de incalculables consecuencias:

El primer fenómeno es un cambio que se está cumpliendo en la naturaleza o “esencia “del dinero. Y como el dinero es –en el actual sistema económico- el elemento articulador de los mercados y de la economía en su conjunto, la presente crisis está significando una desarticulación estructural muy profunda de los determinantes del mercado, de modo que no podrá resolverse la crisis sino mediante una reforma institucional, jurídica y política. Entendamos: el mercado continuará funcionando, pero en crisis, que se prolongará hasta que se cumplan dichas reformas. Quizás me equivoque pero nunca más el precio del dinero volverá a los precios a los que estuvo, la prima de riesgo lo mantendrá muy por encima.

El segundo fenómeno, estrechamente conectado al anterior, es una mutación al nivel de las relaciones entre los agentes económicos privados y los agentes económicos públicos, tal que los equilibrios que han permanecido sin cambios sustanciales durante las últimas seis décadas ya no se sostienen, planteando la necesidad de redefinir las relaciones entre economía y política.

Crisis Económica 2: El valor del dinero

El valor del dinero y la crisis financiera global

El dinero (tan vilipendiado por algunos, tan amado por todos), es uno de los más importantes inventos y creaciones de la humanidad. En efecto, el dinero ha sido durante milenios y seguirá siéndolo hasta que inventemos una alternativa mejor, la solución a los más grandes problemas de la vida social.

Como ningún individuo, ni familia, ni grupo humano es autosuficiente, todos necesitamos intercambiar los bienes y servicios que necesitamos y que producimos. Los seres humanos nos necesitamos unos a otros, y trabajamos unos para otros. Esto da lugar al intercambio, al mercado, que cuando no existía el dinero se realizaba como trueque directo de unos bienes y servicios por otros bienes y servicios. Pero el trueque tiene dos problemas: es difícil de realizar (porque exige cada vez la coordinación empírica de las decisiones de cada oferente con las de cada demandante), y suele ser muy injusto (porque no hay un criterio ni mecanismo de medición del valor de los bienes y servicios que se intercambian).

El dinero resuelve estos dos problemas, al cumplir las siguientes funciones:

1. Servir como unidad de medida del valor de los factores, bienes y servicios económicos; 2. Servir de medio de cambio universal, coordinando las decisiones de todos los participantes en el mercado a través del sistema de precios.

Hay otros dos tremendos problemas económicos que el dinero resuelve. Los individuos y las sociedades necesitamos asegurar el futuro, lo que supone reservar y acumular la riqueza. Acumular los bienes físicos que constituyan riqueza (trigo, ladrillos, etc.) no siempre se puede y suele ser muy ineficiente, pues las cosas se dañan, pierden valor, se las roban. El dinero viene, entonces, a cumplir la función

3. Servir como medio de acumulación de riqueza, o servir para “reserva de valor” .

Otro problema y necesidad que no encuentra solución sin el dinero, y que éste resuelve cumpliendo su función

4, es la de coordinar en el tiempo (coordinación intertemporal) las decisiones de los distintos agentes económicos, de manera tal que los recursos productivos y los bienes producidos estén disponibles para cada sujeto en el momento en que los necesita, sin permanecer inactivos o desocupados durante largos períodos de tiempo, o sin que haya que esperar acopiar todos los recursos antes de iniciar una actividad. Esto se conecta con la función

5. El dinero permite que lo que unos ahorran hoy (para gastar mañana) esté disponible hoy (en la forma de crédito o préstamo) para quien lo necesita ahora pero que sólo podrá pagarlo después.

Pues bien: ¿Qué pasa si el dinero deja de ser confiable como “unidad de medida” del valor? Imaginemos: ¿qué pasaría en la construcción de un edificio, de una catedral, de un castillo, si el metro que usamos para medir, un día mide 80 centímetros , el día siguiente mide 110 cm., luego sólo 90, y nadie sabe realmente ni puede confiar en el metro que utiliza cada día?

En la historia ha ocurrido varias veces –y cada vez ha sido ocasión de una “gran crisis” económica- que el dinero ha dejado de ser confiable como unidad de medida del valor. Pues, cuando ello ocurre, deja el dinero de servir para acumular riqueza y reservar valor; ya no sirve tampoco para la coordinación intertemporal de las decisiones (pues ahorrantes y endeudados no pueden saber lo que vale lo que tienen hoy y lo que podrán tener mañana). Y se entorpece seriamente incluso la función del dinero como medio de intercambio universal.

Mi tesis es que la actual crisis financiera es una “gran crisis” económica, cuya causa fundamental reside en la distorsión y el cambio que ha ocurrido a nivel de la “esencia” y las funciones del dinero. Quevedo decía que “Sólo un necio confunde valor con precio”. Durante muchos años la masa monetaria en manos del público ha sido muy superior al valor de los bienes, de la producción mundial,con el objeto de pasar de un pilar del capitalismo como es el consumo a un cáncer como es el consumismo; con el objeto de alargar artificialmente la amplitud de los ciclos económicos, cosa que aseguraba la permanencia en la silla a los políticos. La distorsión llegó a tal punto que daba igual lo que hubiera que comprar ya que lo importante no era el consumo y la necesidad de los bienes comprados sino “consumir” la liquidez fuera en lo que fuera y al precio que resultase se correspondiera con su verdadero valor o no. En tal sentido, los “rescates” financieros que están implementando actualmente los gobiernos de muchos países no hacen sino agravar la crisis y postergar su superación, toda vez que contribuyen –y de manera muy importante- a acentuar la distorsión del dinero y dificultar que cumpla sus funciones esenciales.

Para que el dinero cumpla sus cinco preciosas funciones, es necesario que satisfaga dos condiciones esenciales, estrechamente asociadas. La primera es que el dinero tenga valor, que represente valor realizable en el mercado. Para ello debe tener –como se dice- un “respaldo” adecuado y consistente. La segunda condición es que sea “confiable” para todos los agentes económicos.

Que el dinero tenga valor, que esté respaldado por riqueza real, es una necesidad obvia, toda vez que es el activo económico que se intercambia por bienes, servicios y factores reales. Nadie cambiaría algo que vale por algo que no vale. Pues bien esta premisa no se ha observado en este ciclo.

Que el dinero sea confiable es una consecuencia del respaldo que lo sostiene, y además, de que esté vigente jurídica e institucionalmente el “contrato social” o la convención intersubjetiva según la cual se fija la “unidad de medida” del dinero que se emplea en las transacciones, que garantiza la genuinidad del dinero circulante, y que castiga los incumplimientos de los contratos comerciales. En la época moderna esta garantía de confiabilidad está dada por el Estado y su ente financiero central, que emite dinero de curso legal.

Es de la esencia del dinero que “tenga valor”, que esté respaldado.

Antiguamente el dinero que se empleada en las transacciones tenía valor en sí mismo: se trataba de porciones de oro, plata y metales preciosos.

Posteriormente se colocó el oro en la bóveda de los bancos, que emitían billetes de papel “convertibles” en oro o plata.

Después se descubrió que no era necesario que el dinero tuviese respaldo en oro, pues podía respaldarse directamente en los bienes y servicios por los cuales se intercambiaba en el mercado. El que emitía el dinero garantizaba que tenía activos económicos suficientes para respaldar la emisión monetaria y responder por el valor del dinero.

Más adelante se pensó que no necesariamente fuera el emisor quien debía disponer de valores equivalentes al dinero emitido, pues bastaba que el conjunto del dinero estuviera respaldado por el conjunto de bienes y activos económicos existentes en un mercado determinado.

Pero, para que ello generara la indispensable confianza, fue necesario que el Estado tuviera el monopolio de la emisión del dinero, garantizando que no emitía dinero nuevo sino en proporción al crecimiento de la producción. Si, eso es, el crecimiento del dinero debe obedecer al crecimiento de la producción y por ende de la productividad. Si no cumplía con parsimonia con este requisito, esto es, si realizaba emisiones “inorgánicas”, el dinero se desvalorizaba en el mercado produciendo inflación que reducía el valor de la unidad monetaria.

En fin, recientemente, se inventó que podía emitirse dinero sin respaldo actual en activos económicos existentes en el mercado, siendo suficiente que el respaldo lo otorgara el conjunto de los compromisos de pago futuro asumidos por los sujetos económicos que recibían el dinero en forma de préstamo o crédito. El respaldo consiste, actualmente, solo en creer que los deudores pagarán el dinero que ha sido emitido expresamente como crédito.

Es así que, hoy, el dinero se emite como deuda, y esto lo realizan los bancos privados, las empresas, e incluso los supermercados y todos los negocios que emiten dinero al aceptar pagos diferidos en el tiempo.

Este dinero, pues, está respaldado exclusivamente por deudas: así, el dinero “es” deuda. El respaldo del dinero no está en activos económicos actuales, sino en producción y riqueza futura. El banco emisor de dinero –el banco privado o la empresa comercial que crea dinero en el momento que concede crédito a sus clientes– puede exigir que el cliente le garantice el pago, por ejemplo, mediante la hipoteca de un bien inmobiliario cuyo valor sea equivalente al crédito. Pero puede también concederle el crédito sin obtener del deudor una garantía suficiente.

Es en este último sentido que se dice, para explicar la actual crisis financiera, que ella se origina en la burbuja de los precios de los bienes inmobiliarios hipotecados como garantía de los créditos, que no han mantenido su valor.

Dejemos a parte, por ahora, el hecho que la Reserva Federal de Estados Unidos ha sido autorizada para emitir mucho dinero (700.000.000.000 de dólares) respaldados por papeles, bonos y otros documentos de pago que se sabe que no tienen valor, que son deuda morosa, incobrable, casi sin valor real. Este es, en los hechos, el último paso en el proceso de pérdida de valor del dinero.

Lo que se intenta con este “rescate” es que “los mercados” (o sea los agentes económicos) recuperen la confianza en los bancos y se evite el temido pánico con que se recuerda la grande crisis de 1929.

Sí, todos hoy hablan que el sistema financiero se basa en la confianza, que el dinero está sustentado en la confianza, en la credibilidad.

Pero esto es solamente una parte de la verdadera esencia del dinero, como hemos visto. Nuestro análisis nos permite comprender que la cosa es muy diferente, y que el problema es mucho más profundo, y que afecta al conjunto del dinero emitido, y no solamente a las deudas morosas.

El cambio sustancial que ocurre a nivel de la naturaleza del dinero, cuando se lo emite en base a deuda y se lo respalda en función de sus pagos futuros, deriva del hecho que toda deuda implica un compromiso de pago por una cantidad mayor de dinero que la recibida en préstamo. En efecto, debe pagarse el interés. Y como casi todo el dinero emitido y circulante ha sido emitido contra deuda, ocurre inevitablemente que el monto total de los compromisos de pago es mayor al monto del dinero real circulante. Por definición, los billetes puestos en circulación no alcanzan para amortizar los créditos y además pagar el interés convenido. Así, gran parte de la deuda no puede ser nunca pagada.

Esto puede sostenerse en el tiempo solamente mediante la inflación (que diluye el valor del dinero en el tiempo) y en base al incremento permanente de la producción, que permite respaldar una parte de los intereses por pagar.

Pero la inflación hace que el dinero pierda credibilidad y confiabilidad. Y el crecimiento permanente sería posible solamente si el incremento de las deudas (dinero creado en el mercado) fuera proporcional al incremento de la producción.

Esto último es lo que ha fallado, en proporciones gigantescas, en las últimas décadas. A través de los derivados de crédito, contratos a futuro, etc., el monto total de las deudas se ha incrementado exponencialmente. De ahí la actual crisis, que sin duda ninguna, será grande. El crédito está disminuyendo aceleradamente, porque no hay confianza en que lo que se preste será recuperado. Por eso, el dinero “contante y sonante”, los billetes de curso legal, adquieren un enorme valor. Esta grande crisis será muy profunda, y durará hasta que no se cree un nuevo sistema monetario: un dinero de nuevo tipo, que valga, que esté respaldado, y que suscite la confianza. Ello requiere, a su vez, un nuevo orden político, institucional y jurídico.

Os invito a ver este fragmento del El concursante de youtube, una imagen vale más que mil palabras, para entender «la existencia del dinero».

Crisis Económica 3: ¿Solución Keynesiana?

¿Puede una política keynesiana servir para superar la gran crisis actual?

Se está dando actualmente un renacer del keynesianismo. Muchos recuerdan que el New Deal tanto en América como en Europa produjo decenios de bienestar: ocupación y elevación del nivel de vida de la población, junto con la superación de la gran crisis de los años treinta. Tal es una creencia actualmente muy difundida, que explica también por qué casi todos tienden hoy a pensar que para salir de esta crisis se requieren políticas keynesianas: más Estado, más crédito, más emisión monetaria, más regulaciones.

Es sabido que la historia la interpretan los vencedores; pero no por ello la interpretación resulta científicamente rigurosa y verdadera. Pero a las creencias sobre el keynesianismo difundidas y proclamadas durante las seis últimas décadas del siglo pasado hay que hacerles algunas correcciones importantes:

1. El New Deal aplicado por Roosevelt entre 1933 y 1937 (consistente básicamente en un gran intervencionismo del Estado en el mercado, y un consistente fomento del consumo mediante la emisión monetaria), lejos de salvar al mundo de la gran depresión como se cree, en realidad hizo que la crisis se prolongara durante una década completa, prácticamente en todo el mundo, hasta el comienzo de la guerra.

2. El impresionante auge económico que se observa después de la segunda guerra mundial ¿es explicable por el keynesianismo? La respuesta que podemos dar desde la Teoría Económica Comprensiva –que comprende los procesos económicos en su contexto histórico, político y cultural- es negativa. El llamado keynesianismo fue causa de la notable distribución de la riqueza, que generó un mercado más equitativo y en cierto modo más democrático; pero no fue causa relevante del crecimiento económico ni de la generación de riqueza.

Hay un hecho de dimensiones gigantescas pero que permanece bastante oculto por razones ideológicas: la guerra y la economía de guerra están al origen del impresionante auge económico de la postguerra. En efecto, la guerra puso las bases tecnológicas, sociales, institucionales, políticas y demográficas que explican el gran impulso que experimentó la economía durante los treinta años siguientes.

Destacan, en particular, los siguientes 7 impactos de la guerra, cada uno de ellos condicionantes del auge económico posterior:

a) La guerra generó innovaciones tecnológicas impresionantes (en los rubros energético, de las comunicaciones, el transporte marítimo y terrestre, la aviación, la ingeniería de obras civiles, la ingeniería industrial, la automatización, la electrónica, la industria química, la medicina, la producción de alimentos, etc.) que, después, aplicadas en la producción y la economía civil, impulsaron la innovación productiva y una increíble expansión de la productividad.

b) Produjo una gran acumulación de capital, concentrado en gran medida en manos del Estado, que permitió que éste fuese un actor decisivo en la industrialización, la urbanización, la tecnología, la educación, la salud, etc. durante los siguientes 30 años de la postguerra.

c) Dio lugar a una clase trabajadora disciplinada y eficiente, que era necesaria para el desarrollo industrial.

d) Permitió que se alcanzara una sorprendente disciplina social, que facilitó el establecimiento de instituciones fundamentales para el desarrollo.

e) Dio legitimidad al Estado para implementar políticas fiscales (elevados impuestos) y distributivas (estado de bienestar) que le permitieron mantener al Estado como agente económico principal durante décadas.

f) Generó condiciones para la movilización de recursos naturales, sociales y demográficos en vistas de la realización de proyectos nacionales de envergadura.

g) Estableció y consolidó una división internacional del mercado (con términos de intercambio extremadamente desiguales), que generó una sistemática transferencia de recursos hacia Estados Unidos y Europa, desde América Latina, Asia, África y todo el resto del mundo que permanecieron en el subdesarrollo (no obstante que también allí se aplicaron las políticas keynesianas). A lo anterior hay que agregar otro condicionante, que no fue efecto de la guerra pero que incidió notablemente en el crecimiento económico durante la segunda mitad del siglo pasado: la impresionante expansión de la disponibilidad de energía de bajo costo, especialmente proveniente de los hidrocarburos.

3. De este modo -como efecto inmediato de la guerra y como actor capaz de aprovechar las oportunidades creadas durante aquella- el Estado pudo ser y de hecho fue, en los países desarrollados, un gran impulsor del auge económico durante la posguerra.

El keynesianismo fue la concepción económica que acompañó durante treinta años dicho auge económico, y su principal mérito fue hacer que la riqueza se distribuyera de manera más equitativa en la sociedad, a través de políticas sociales y de bienestar. Pero políticas neo-keynesianas irresponsables en el plano monetario, un exceso de regulaciones estatales, impuestos demasiado elevados, y una gran presión social y política para que el Estado se hiciera cargo de cuanta necesidad colectiva y/o demanda corporativa alcanzara cierta notoriedad, condujeron a que en sólo 30 a 35 años, el impulso económico se debilitara, la moneda se envileciera, y la crisis volviera a producirse a fines de la década de los setenta y comienzos de los ochenta.

¿Qué queda hoy de los 7 condicionantes del auge de la posguerra? En verdad, el Estado parece haberlos dilapidado.

4. Las políticas keynesianas no pueden ya ser útiles para enfrentar la actual crisis. Ello, en el corto plazo, porque no podrían tener siquiera los reducidos efectos positivos que tuvo el New Deal en los años treinta frente a la crisis. En efecto, si hubiera que reconocer que en las condiciones de entonces las medidas aplicadas por el New Deal eran razonables, ya no lo son actualmente. En efecto, las condiciones en que se aplicó el New Deal eran muy diferentes a las actuales. Había entonces un evidente subconsumo, hoy venimos de un notable consumismo. Escaseaba el dinero, por las elevadas tasas de interés; hoy abunda la emisión monetaria, con tasas de interés muy bajas durante períodos muy prolongados. Regía el patrón oro y la convertibilidad en oro que daban un excesivo respaldo al dinero; actualmente el dinero se crea “ ex nulla ”, o su respaldo es solamente el “crédito”. En ese tiempo era altamente premiado el ahorro; actualmente y desde hace mucho tiempo el ahorro es castigado por la inflación y las bajas tasas de interés.

En cuanto al mediano y largo plazo, no vemos al Estado como actor que pueda encabezar la recuperación y un nuevo auge económico, porque:

a) No parece capaz de generar dinámicas de innovación tecnológica consistentes.

b) Lejos de disponer de abundante capital acumulado, la mayoría de los Estados experimenta déficit elevados.

c) No parece capaz de disciplinar y motivar a la clase trabajadora en un gran esfuerzo de trabajo con fines de desarrollo nacional.

d) Las instituciones públicas se encuentran debilitadas y cuentan con escasa capacidad de entusiasmar en torno a proyectos nacionales.

e) La sobreexplotación de muchos recursos naturales pone límites (incluso culturales) al crecimiento por su incidencia en el medio ambiente y la ecología.

f) La emergencia de grandes sociedades que estaban sumidas en el subdesarrollo pone límites a la transferencia fácil de recursos hacia los países avanzados.

g) La disponibilidad de energías de bajo costo se encuentra seriamente amenazada.

Ninguna de estas condiciones que en la posguerra hicieron posible que el Estado se alzara como el gran agente del desarrollo pueden, hoy, ser activadas mediante un nuevo conflicto bélico. Al contrario, por razones que no es del caso exponer en esta ocasión, de la guerra no puede hoy esperarse sino la aceleración de la descomposición y la decadencia económica, social y cultural.

Si es así, ¿cómo podremos salir de esta crisis? Si no es el keynesianismo, ¿qué otra alternativa de respuesta puede formularse? ¿Es más en el caso Español, sirven de algo las medidas tomadas por el gobierno que a costa de endeudarse pretenden combatir la crisis contrayendo gasto y en algún caso realizando inversiones?

Un video para reflexíonar…

Crisis Económica 4: Opciones

¿Por cuál de estas opciones, y con qué otros componentes, pudiera vislumbrarse una salida de esta gran crisis?

¿Qué otras opciones y escenarios son actualmente posibles?

En una primera instancia de análisis y búsqueda de alternativas, se presenta una cuestión fundamental, de la cual dependen muchas otras, por lo que conviene referirse a ella en primer lugar. Es la cuestión de las “dimensiones” geo-económico-políticas del posible nuevo ordenamiento mundial.

Una primera opción la podemos llamar “mundialización económico-política”, que supone avanzar en la dirección de una globalización acentuada, que pudiera manifestarse en una serie de procesos entre los que destacarían:

a) La creación de una moneda única mundial (sustitutiva del dólar, el euro, el yen y todas las monedas nacionales).

b) El establecimiento de una institucionalidad económica que fije regulaciones financieras, comerciales, fiscales, energéticas, ambientales, laborales, jurídicas e incluso militares, que deban regir y aplicarse en todas las naciones del mundo (con la sola exclusión de aquellos países que soberanamente quieran sustraerse del sistema y que quedarían política y económicamente aislados).

c) Se implica en este escenario una dramática reducción del poder de los Estados nacionales, que entre otras muchas atribuciones que posee actualmente perdería la capacidad de poner restricciones al libre comercio.

Una segunda opción la podemos llamar “regionalización económico-política”, que implicaría el surgimiento de tres grandes regiones económicas que competirían entre ellas por el control de los mercados (y de los principales recursos) mundiales, y por el dominio y/o la hegemonía política internacional.

En este escenario podemos visualizar la formación y consiguiente confrontación entre grandes regiones geográfica, económica y políticamente configuradas, que serían América del Norte, la Unión Europea y un Bloque Asiático.

Cada una de estas potencias tendría su propia moneda y sistema financiero, fijaría sus propias regulaciones, inclusivas de un fuerte proteccionismo de sus mercados y fronteras económicas, y compitiendo por los recursos y los mercados de las zonas que permanecerían probablemente sin integrarse a dichas regiones, tales como América Latina, Rusia, los países petroleros, etc.

Una tercera opción sería el prevalecer de los estatismos nacionalistas, con la mantención de las monedas nacionales, el incremento de las políticas proteccionistas, el aumento de las restricciones al libre comercio, el Estado nacional asumiendo crecientes funciones, y probablemente dándose lugar al recrudecimiento de los conflictos y guerras entre países.

Formular estos tres escenarios posibles es en realidad un ejercicio intelectual menor. También es fácil imaginar que las tres opciones tendrán sus promotores e impulsores, de modo que durante un cierto período de tiempo veremos y podremos seguir el debate y la confrontación entre estas tres opciones. Lo verdaderamente complejo y que plantea desafíos intelectuales mayores, lo podemos diferenciar en dos aspectos.

El primero es prever el curso de los acontecimientos, identificar a los actores (incluidas las naciones) que se pondrán a favor de cada opción, visualizar la relación de fuerzas que se manifestará entre ellos, y adelantar el resultado histórico-político de la confrontación (que será, obviamente, teórica y práctica).

El segundo, por cierto distinto del anterior aunque el pensamiento ideológico tiende a menudo a confundirlos, es identificar cuál de las opciones señaladas es la mejor, o la más conveniente y adecuada en términos de superar la crisis actual y de alcanzarse un mejor futuro para la humanidad.

 

 

Antes de abordar esta pregunta volvamos la mirada sobre la magnitud e intensidad de esta gran crisis. Pues se habla y escribe con demasiada facilidad sobre “la salida de la crisis”. Se anuncia que ella durará dos o tres semestres, o un año, incluso algunos dicen que hasta dos años completos. Este último es el escenario que la describe como una crisis en forma de U, imagen con la cual se indica que a la caída acelerada seguirá una relativamente prolongada situación depresiva, luego de la cual inevitablemente vendrá la subida, que se espera será tan acelerada como fuera la caída. Nadie, en efecto, duda que de esta crisis se sale, y que la economía recuperará el crecimiento, volviendo a la normalidad, e iniciándose un nuevo ciclo de expansión y crecimiento.

Se piensa y razona de este modo, porque se concibe que esta crisis es una más entre las crisis cíclicas que acostumbra experimentar el mercado.

Yo no lo creo. Cuando sostengo que esta crisis será prolongada, no pienso en dos o tres años, sino en tantos cuantos se requieran para que se cumplan las condiciones de salida de esta crisis, a los que me he referido en post anteriores y que podemos resumir así: Una nueva moneda internacional, un nuevo orden financiero, un nuevo ordenamiento institucional, jurídico y político de dimensiones globales, y una nueva cultura que implique una transformación profunda de los comportamientos económicos de las personas, grupos y sociedades. Así, la crisis podrá durar tres años, cinco años, diez años, veinte años, o más. Menos o más, dependiendo de lo que nos demoremos en crear estas nuevas condiciones.

Cuando afirmo que esta crisis será profunda, no pienso en uno, dos o hasta tres puntos (como creen los más pesimistas) de decrecimiento, sino en una caída generalizada de la producción y del consumo, tanto o más grande como la que ocurriera con la crisis del 1929-30, y cuya efectiva superación empezó solamente al término de la Segunda Guerra. Obviamente, en este juicio está contenido un cierto concepto de la crisis, que comprende las dimensiones económica, social, política y cultural.

Observemos algunos hechos.

Primer hecho. Hace apenas unos meses (mediados de Julio 2008) el petróleo alcanzaba casi 150 dólares el barril, y los analistas anunciaban que llegaría rápidamente a 200 dólares, y algunos planteaban cifras mayores. ¿Se equivocaron los analistas? Obviamente, en cierto sentido, pero ello no tiene mayor importancia. El hecho es que el petróleo llegó a costar 150 dólares, y que “el mercado” prospectaba que el precio seguiría subiendo aceleradamente. Todo ello estuvo acompañado de otros dos hechos: a) Una sorpresiva difusión de la teoría del “ peak oil ” de Hubbert, según la cual se avecina una catástrofe como consecuencia de que no existen capacidades productivas ni reservas de petróleo capaces de mantener en el tiempo los niveles actuales de producción de esta fundamental fuente de energía. b) Los gobiernos de todo el mundo realizaron una campaña coordinada tendiente a reducir el consumo energético y a buscar fuentes alternativas; una campaña que tuvo escasos resultados.

Segundo hecho. En el momento en que el precio del petróleo llegó a su máximo histórico, se inició una brutal contracción del dinero disponible en la economía, que generó una “sequía” del crédito, no solamente al consumo y a las hipotecas inmobiliarias, sino también a las más grandes empresas. Los índices de las Bolsas de valores caen entre un 40 y un 70 % en todos los países del mundo. Al mismo tiempo se derrumban entre un 25 y un 60 % los precios de las viviendas y de las principales materias primas.

Tercer hecho. Los Bancos Centrales y los gobiernos en todas partes salen simultáneamente “al rescate” selectivo de los principales bancos y empresas que se tornan insolventes, evitando así que entren definitivamente en bancarrota.

Crisis Económica 5: ¿Hay alguna lógica detrás?

Hay muchas explicaciones que dan los analistas, respecto a cada uno de estos hechos considerados aisladamente. Una explicación distinta para cada hecho. Todos, hechos que se explican por “el mercado”, afectado por desequilibrios, que motivan acciones especulativas, pánicos, comportamientos esquizoides, en fin, “volatilidad” extrema. Detrás de ello, por cierto, burbujas que se inflan y desinflan. ¿Es eso todo?

Con nuestra Teoría Económica Comprensiva tratamos de comprender los procesos, aplicando una estructura conceptual compleja. Resumimos las hipótesis a las que hemos llegado.

1. El mercado determinado, actualmente no está funcionando como un mecanismo automático que responde a decisiones independientes de sujetos en competencia. El mercado determinado tiene un nivel de extrema concentración, y responde en gran medida a las decisiones de pocos gigantescos y muy poderosos grandes grupos económicos, y se encuentra comandado y articulado por pocos y muy determinados grandes poderes públicos nacionales y supranacionales.

2. Existe, efectivamente, un gravísimo problema de escasez de petróleo, cuya producción no alcanza a sostener ya el crecimiento de la economía a nivel global, y cuyas disponibilidades (reservas no explotadas) no permitirán mantener durante las próximas décadas ni siquiera los niveles de producción actuales. Desde este punto de vista, y hasta que no se resuelva el problema energético con nuevos descubrimientos, nuevas tecnologías, nuevas soluciones, el mundo se verá enfrentado a una inevitable contracción económica.

3. Si el mercado estuviese operando en libre, espontánea y automática competencia, el escenario más probable sería catastrófico. Pero el mercado determinado se encuentra controlado y comandado, como sostiene nuestra hipótesis. Y quienes comandan el mercado, han decidido asumir el problema de la doble crisis (energética y financiera) en su real magnitud, y evitar la catástrofe, imponiendo una profunda y prolongada depresión económica.

4. Lo que han hecho para evitar la catástrofe, puede sintetizarse en los siguientes movimientos:

Primero, con el petróleo a 150 dólares estuvimos (nos llevaron) al borde del abismo de una posible crisis energética. Ello nos hace comprender a todos, que el crecimiento económico sostenido no es ya posible.

Segundo, con la contracción monetaria y la consiguiente inevitable depresión, se espera evitar el colapso energético (con una fuerte contracción de la demanda de petróleo), pero ello nos pone al borde de otro abismo, el del colapso financiero global. Así comprendemos que será necesario adaptarse a una economía no sólo sin crecimiento sino en depresión, por un largo tiempo.

Tercero, con los “rescates”, las nuevas regulaciones, el control de los grandes bancos y de las grandes empresas automovilísticas, aerolíneas y otras, los grandes poderes se aprontan a tomar el control de la situación y así manejar una prolongadísima y profunda gran crisis. Comprendemos que bajo estas condiciones una crisis profunda y prolongada no sería la peor alternativa. Este tercer momento no será sin conflicto entre muchos grandes intereses involucrados, pero terminará por establecerse (con el predominio de alguno de los tres escenarios que expusimos en el punto anterior).

En los próximos años y tal vez durante décadas, viviremos en depresión económica, oscilando entre dos abismos mucho peores: el abismo de la crisis energética y el abismo de la interrupción de la cadena de pagos. El avance por tan estrecho sendero será dramático, pues para evitar caer en el abismo energético será necesario reducir el crecimiento económico (la producción y el consumo). Pero al reducir el crecimiento se hace insostenible el funcionamiento del sistema financiero, que solamente puede operar con cierta normalidad si hay crecimiento de la producción y del consumo y de la creación del dinero como deuda. Así caminaremos por el estrecho sendero de una crisis prolongada y profunda, entre dos abismos catastróficos: intentando evitar el primero nos asomaremos al segundo, y evitando caer en el segundo nos asomaremos al primero. Nos mantendremos en la grande crisis sólo si logramos evitar caer en cualquiera de los abismos.

Y ahora un video para comprender como el dinero se crea «de la nada», nace de la deuda y no del valor de los activos.


Crisis Económica 6: La salida


En el supuesto de que evitamos el abismo y la catástrofe, podremos decir que se ha iniciado la superación de la gran crisis cuando avancemos simultáneamente en la construcción de las siguientes seis condiciones:

    1. Disponer de un nuevo sistema monetario y financiero, que no requiera elevado crecimiento de la producción y del consumo para sostenerse. Ello supone que el dinero deja de crearse como crédito, y que recupere credibilidad y sus cinco importantes funciones. El dinero se crea partiendo del valor (claramente se crea a partir del invertido en infraestructuras para la economía).
    2. Disponer de una nueva matriz energética, ambientalmente sostenible.
    3. Una gran reforma intelectual y moral, que sustente un nuevo modo de vida, una nueva economía, una nueva cultura, orientadas hacia el levantamiento de una nueva civilización, más justa y solidaria.
    4. La creación de un nuevo orden institucional, jurídico y político, que de estabilidad y garantice la permanencia de las tres condiciones anteriores.
    5. Restringir el poder de los bancos (sobre todo centrales) y de los políticos para que en ningún caso el crecimiento de la masa monetaria sea superior a la producción y el incremento de la masa monetaria en manos del público a nivel individual sea superior al incremento de la productividad. La evolución sostenible debe basarse no sólo en serlo medioambientalmente sino también en que el aumento del bienestar es directamente proporcional al incremento del valor, no precio, de los bienes y servicios producidos. En el caso Español debe realizarse además una rotación del trabajo, de sociedad de trabajadores, a sociedad de valor añadido; el modelo de crecimiento basado en el ladrillo, de turismo masificado y en el incremento de producto interior añadiendo más masa laboral pero con un diferencial de productividad por cada unidad añadida inferior se ha mostrado como un modelo incompleto y tremendamente vulnerable. El incremento del producto interior bruto en los próximos años debe realizarse mediante el aumento del valor añadido en cada unidad producida. Por poner un ejemplo en el sector de automoción, no puede permitirse España lo que hizo en tiempos pasados: Un motor brillante desarrollado en España, si el valor añadido Español de la ingeniería y desarrollo, Barreiros, se evapora y en cambio se montan fábricas dónde los la ingeniería y el desarrollo viene de terceros países y en España nos dedicamos a, permítaseme la expresión, «apretar tornillos».
    6. Vuelta del consumismo al consumo. Ismo, exaltación. La exaltación del consumo como única alternativa al crecimiento en el capitalismo, de consumir más y más sin que los productos sean necesarios para el consumidor (todos conocemos la generación de necesidades que el sistema ha realizado en la última época en la que ya no basta con tener 10 cosas para la misma función sino además que deben ser de una determinada marca para evidenciar el nivel social en el que está o le gustaría estar al consumidor) y sin ser sostenible desde el punto de vista medioambiental y sustento financiero ha sido el cáncer de la economía.

Un fragmento de la película El Concursante, ¿algo para reflexionar?

Cultura Granatuleña

Gracias, por fomentar la cultura y hacer valer el patrimonio artístico, y preservar el medio ambiente.

 

Gracias por rescatar del olvido edificios, libros y documentos.

 

Gracias por inculcar a los niños el amor al arte y a la naturaleza.

 

Gracias por promover la lectura del Quijote y hacer posible que el ingenioso hidalgo y su escudero cabalguen de nuevo por la imaginación de los lectores.

 

Gracias por mantener vivas las tradiciones al tiempo que abrís las puertas del futuro a través de las páginas de Internet.

 

Gracias, en definitiva, por hacer cultura y difundirla y por mantener viva la memoria y arrancar de los brazos polvorientos del olvido los restos de la grandeza que en la antigüedad tuvo este pueblo.

 

Un pueblo situado en “un maar de culturas”. Vivís, como sabéis, en un cráter explosivo volcánico de 2 kilómetros de diámetro, afortunadamente dormido desde hace muchos siglos, que en su día produjo violentas explosiones por la interacción del magma en ebullición con la existencia de acuíferos.

 

Y este volcán terrible, como otros en la zona, resultó ser, pasado el tiempo, providencial y benéfico porque de él surgió una tierra fértil, junto al río Jabalón y en torno a grandes lagunas: las lagunas de Valdeleón.

 

Ese contexto geográfico, hizo que desde siempre Granátula, que significa granero, por la abundancia de los cereales, fuera asentamiento elegido por múltiples culturas que se disputaron este lugar.

 

Desde el Neolítico, hombres y mujeres vivieron, amaron, trabajaron la tierra y apacentaron sus ganados en los verdes pastos de esta tierra.

 

Generaciones y generaciones, con culturas distintas y lenguas diferentes y de procedencias lejanas y creencias variopintas hicieron de este lugar su casa, su hogar.

 

Aquí también nacieron sus hijos y enterraron sus muertos. Y celebraron sus fiestas.

 

Unas fiestas que están en el alba de los tiempos.

 

Dice el filósofo José Antonio Marina, que cuando los humanos quisieron sacralizar el espacio construyeron templos y cuando quisieron sacralizar el tiempo, instituyeron fiestas.

 

Por eso, sobre las festividades paganas, se instituyeron las festividades religiosas y sobre las religiosas, las laicas.

 

Y en Granátula, esas fiestas paganas y luego religiosas han ido sucediéndose desde siempre, porque Granátula es una encrucijada de culturas que han ido superponiéndose a lo largo del tiempo.

 

En el Cerro de la Encantada, o de los Castillejos, a 3 kilómetros al norte de Granátula, hay yacimientos de la Edad del Bronce que datan de 2.000 años antes de Cristo. Allí, hubo una gran acrópolis, una ciudad que tuvo también su necrópolis, en la que  se enterraba a los muertos junto a sus ajuares funerarios, lo que evidencia la creencia de vida después de la muerte y ritos funerarios de contenido religioso.

 

Pero será sobre todo en época romana cuando estas tierras alcancen una extraordinaria importancia. Y es que, ya sabéis, en el Cerro de los Obispos y sus alrededores se levantó, imponente y altiva, la capital de la Oretaria, llamada Oretum. Oreto fue una pujante y activa ciudad, situada en un estratégico cruce de caminos, donde se juntaban dos de las más importantes calzadas romanas:

 

La primera en dirección norte-sur, pasaba por Toledo, Consuegra, Ciudad Real, Oretum, Calzada y llegaba hasta Andalucía.

 

La segunda, en dirección este-oeste enlazaba Almadén, que los romanos llamaron Sísapo, con Albacete a través de Oretum.

 

Y ambas calzadas, para atravesar el Jabalón, utilizaron un gran puente edificado por Publio Venusto a finales del siglo I y compuesto de 3 ojos en el cauce central y otros siete en los cauces secundarios.

 

Gracias a su privilegiada situación, a la fertilidad de su vega y a sus abundantes pastos, Oretum tuvo una gran importancia económica, militar y comercial.

 

Tuvo importantes edificios públicos. Como un circo, lo que evidencia la existencia de una población muy numerosa. Una gran necrópolis y un templo dedicado a Proserpina, la diosa de la Agricultura, hija de Júpiter y Ceres y esposa de Plutón, el dios de los Infiernos.

 

Después de la dominación romana, Granátula siguió teniendo importancia. En la época visigoda, Oreto fue sede episcopal. En el llamado “Cerro de los Obispos” muy cerca de la ermita de Zuqueca, se han localizado los yacimientos correspondientes a aquella época, entre ellos, lo que parecen ser restos de una basílica.

 

Y después del esplendor llegó la destrucción. Muchos autores creen que Oreto fue arrasada por la invasión musulmana en el 711. Y sobre la devastación volvió a surgir otra población musulmana llamada Urit, que fue ocupada entre los siglos VIII y X. Una población que debió también tener su importancia, puesto que contó con una fortaleza y baños. Eran baños públicos que tenían una finalidad no sólo higiénica y terapéutica sino también social y religiosa.

 

Tras al victoria de las Navas de Tolosa, las tropas cristianas ocuparon este lugar y habitaron una población llamada Zuqueca que significa “lugar de ruinas”. De este periodo, finales del S. XIII nos queda la preciosa talla gótica de la Virgen de Zuqueca.

 

La ciudad de Zuqueca, tuvo una corta duración y quedó despoblada en el S. XV. Sus habitantes pasaron a Granátula que quedó incluida en las vastas posesiones de la Orden de Calatrava. Tras la incorporación a la Corona quedó unida a Almagro como una aldea, hasta que el 3 de marzo de 1712, obtiene el privilegio de Villa tras el pago de 4.000 ducados, 1.250 fanegas de cebada y 30 caballos que el pueblo de Granátula hizo a Felipe V.

 

Amigos y amigas esto esta resultando ser una lección de historia. Pero permitidme la licencia, porque creo que es muy importante que conozcamos nuestras raíces.

 

“El futuro depende del pasado y el presente no se hará a partir de la nada”, escribe Pierre Villar.

 

En gran medida, somos lo que otros fueron y otros serán lo que nosotros seamos.

 

Por eso es importante que en fiestas y a lo largo del año pongamos en valor nuestra historia, nuestras tradiciones.

 

Pisamos una tierra mágica, fértil y volcánica, donde Proserpina volcó sus dones.

 

Una tierra que ha dado grandes hombres y mujeres. Como el General Baldomero Espartero. El hijo de un humilde carretero que pudo haber sido Rey de España. El, que acumuló honores y títulos como el de duque de la Victoria, fue reclamado por el pueblo para ceñir la corona, frente a otros candidatos.

 

Decía una copla popular:

 

                             “Dichosa sería España

                             bajo demócrata mando,

                             altiva no tolerando

                             la corona en sien extraña;

                             de los Borbones la saña

                             olvidar nunca sabemos

                             Montpensier no lo queremos,

                             Espartero es popular,

                             Rey lo queremos alzar

                             o sin Rey nos quedaremos”.

 

Pero Baldomero Espartero renunció y la prensa de la época dejo escrito:

 

“Don Baldomero Espartero ha renunciado al honor de ceñirse la corona de cien reyes. Por algo se ha dicho que este general era una persona decente, un español honrado y un político consecuente”.

 

Salud y alegría para todos y todas.

 

 

 

 

 

¡El Futuro también son nuestros Recuerdos!

 

Cómo si fuera ayer aún tengo presente en la memoria el pasado, ¿no me estaré haciendo viejo?.  El paso del tiempo, del que se dice que todo lo cura, que todo lo sana y que pone a cada uno en el sitio en el que debe estar, suele depararnos pequeños o grandes “Tsunami” revolviendo nuestra vidas, nuestros sentimientos; quizás haciendo que seamos conscientes de que todo en la vida es volátil y que nada es eterno. Más la principal virtud de la vida es que continua inexorable y que, con independencia de los actores que haya, sigue cual rueda de noria girando eso sí unas veces el cangilón arriba y otras veces el cangilón abajo.

 

¡Maraña de sentimientos! ¡Recuerdos! El Futuro también son nuestros Recuerdos.

 

Si se recuerda el pasado es para pensar en el futuro, porque una buena historia es garantía de una esperanza creativa para el porvenir. Los buenos recuerdos no son para saborearlos solos, sino para compartirlos. Y esto es lo que yo quiero hacer hoy. Cuando uno recuerda, el ayer se hace parcelas de nuestra vida, enraizar el presente con los momentos más válidos e intensos de la vida. Por detrás de tantas horas, días y años de trabajo, formando la historia de un pueblo, están muchos nombres y unos rostros que dejaron su juventud, su salud, todas sus energías en una entrega escondida para hacerlo grande y conocido.

 

Hacemos memoria de quienes han estado y ya no están, especialmente de quienes han dejado lo mejor de su vida: algunos fallecidos, otros enfermos o impedidos. Muchos, familiares vuestros. Yo mismo recuerdo a aquellos maestros, educadores, a vuestros padres y abuelos, personas inolvidables y admirables, severos y cumplidores, con saberes reales y real voluntad de transmitirlos. Los de mi generación nunca podremos renunciar a lo que ellos pusieron en el inicio de nuestra existencia.

 

Quiero que mis palabras sean a la vez elogio y elegía del pueblo, del sitio donde nos criamos, aunque en algunas ocasiones la maledicencia pueda reinar.

 

El pueblo hasta hace no muchos años ha sido un mundo y todo el mundo para cuantos vivían en él. Cuando las comunicaciones no rompían el cerco de la vida propia, cuando los viajes no traían rostros nuevos y pocos salían de él, sino para hacer el servicio militar o para ser hospitalizado en La Capital y para poco más, tenía la hondura cultural que ha creado siglos de tradición oral, de refranes acumulados, de canciones pícaras y atrevidas que todos conocéis y cantáis, de relatos vivos, de hechos vividos con densidad dramática y repetidos en familia mientras se cosía, se hacía encaje de bolillos, o en las cuadrillas se murmuraba o se compadecía.

 

Los primeros años de la infancia dan a cada hombre y a cada mujer las categorías con las que encuadra el resto de la existencia. Se es de pueblo o de ciudad. Se puede haber padecido hambre o haber nacido en la abundancia en los primeros años. Se puede haber recibido cuidado excesivo hasta la adolescencia o forzado al trabajo desde la misma infancia. Pero eso años dan al hombre en cuanto ser, sentido: un paisaje, una palabra, una amistad y una experiencia que forman la trama de la vida.

 

Muchos de nosotros somos herederos de la cultura del hombre pobre que se sabe cercano y solidario de su prójimo porque ambos dependían de la tierra, del tempero y de las tempestades; herederos de la cultura abierta a todos y por ello al servicio de todos en el bien, y a merced de todos en el mal, por la envidia, la injuria o la acechanza; herederos de la cultura de la piedad basada en una fe fuerte canalizada en el amor de padres y de prójimos, rechazo del desacato y de la insolencia; herederos de la cultura de la sobriedad y del señorío que nace de la sola ciencia de ser hombre, porque las cosas no definen a la persona; herederos de la cultura del ocio y de la diversión, sin ofender a nadie, como saber personal acreditado en acciones y en habilidades y, sobre todo, en servicialiadad.

 

Y así mirar de frente a la Amistad Verdadera, aquella que nunca es capaz de traicionar la confianza, porque si lo hiciera tan sólo una vez no sería amistad sino sólo Conveniencia. El amigo no me obliga pero me aconseja, no se molesta pero me hace entender, no me anima pero me enseña a ser feliz y no me dice amigo pero me da su amistad. Y sobre todo estará siempre contigo aunque en ocasiones su interior pudiera estar roto.

 

Estos son los valores del pueblo en que muchos de nosotros tenemos como patria de humanidad primera y al que miramos con lágrimas de agradecimiento.

 

Las alforjas de la vida de una persona se van llenando con una mezcla de muchas realidades, pero son grandes los valores que en ellas se almacenan, vividos en torno a una familia, a unos educadores, a unos vecinos, a unos amigos, hombres y mujeres, personas sencillas, trabajadoras, nada retorcidas, ni conflictivas, muy abiertas a ala generosidad y amantes de una convivencia educada.

 

Y con este bagaje recibido quiero mirar también al futuro, no con la mirada del hombre distraído, ni masificado, ni manipulador, sino, únicamente, con la mirada de la vida vivida aquí, desde el agradecimiento a lo mucho que he recibido; y quiero verlo con un criterio de valor y vivirlo en su belleza verdadera y en su bondad auténtica.

 

¿Comprendéis ahora que mis palabras sean a la vez elogio y elegía por el pueblo, por la cultura que son nuestro origen? ¿Y de destierro de la maledicencia, los murmullos y la traición a la amistad?

 

Ahora bien si yo hago elogio de aquello es para reclamaros con urgencia la creación integradora de lo nuevo. Si hoy hago aquí memoria del pasado vivido es para que, apoyándome en ello, fundamentado en esos pilares de grandes y hermosos valores que todos tenéis, se construya un porvenir que engrandezca la vida de este nuestro pueblo. Quien a tiempo no piensa y crea queda convertido en esclavo de personas que lo único que pretenden es aprovecharse de los demás para favorecer únicamente sus intereses.

 

Futuro, y Recuerdos; se acabó la tinta en mi tintero, la pluma quedó seca y vacía la imaginación y vacía el alma. Pasemos página y ahora gritemos al viento la grandeza de la vida y la amplitud del espíritu. Ahora que es la época en que los ocres, los marrones, empiezan a desaparecer nuestros campos, en la que las flores plagan de vivo color el paisaje y preparan la obtención de los mejores frutos de la tierra: uva, melones, sandías, tomates, todos los productos de la huerta; ahora que el sol miente salgamos todos a la calle y vivamos.

 

Y así compartamos mesa y yantares, risas y coloquios, con nuestra familia, con amigos, conocidos y porqué no con desconocidos. Seamos los mejores anfitriones. Saquemos de las orzas los chorizos, de la cámara en los arcones de yeso los jamones, del aceite el queso; pongámonos manos a la obra con la hogaza de pan y hagamos migas, con nuestra huerta pisto, y como mar no tenemos hagamos bueno aquello que de la mar el mero y de la tierra el cordero.

 

Y aquí, cómo mi alma vacía no encuentra el final, confirmando la falta de inteligencia, usaré las palabras de Don Quijote para esta despedida:

 

Señores, vámonos poco a poco, pues en los nidos de antaño no hay pájaros hogaño. Yo fui loco y ya soy cuerdo, fui Quijote y ahora sólo un mundanal hombre.

En verdad de mi conciencia,

que yo pensé que ya estaba

dado este libro a la quema;

pero ya “su San Martín

a cada puerco le llega”

que las historias fingidas

tanto más tienen de buenas

de provecho y deleitables,

cuanto a la verdad se acercan;

y las verdaderas, tanto

mejores cuanto más ciertas.

 

 

Pueda con vuestras mercedes el bien hacer y mi verdad volverme a la estimación que de mi se tenía.

 

 

He dicho. Vale.

Juan Jesús Donoso Azañón