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Necesidad de Excedentes en las Entidades sin fines lucrativos

Una entidad sin fines de lucro es una organización económica con personalidad jurídica propia que carece de capital-propiedad y realiza actividades para alcanzar objetivos de interés general en beneficio de la comunidad, con renuncia expresa al lucro como finalidad.

La carencia de capital-propiedad no significa que no exista el capital, sino que éste no es propiedad de nadie y por tanto no existen participaciones sobre el mismo:

 –             Su capital no es propiedad de personas interesadas en su rentabilidad económica. La protección de la inversión no es un objetivo que deba estar presente en estas entidades.

–              Su capital dejó de pertenecer al patrimonio del fundador y posteriores donantes para personificarse en otro autónomo, afecto a la realización de un fin.

Al no ser  el beneficio un objetivo perseguido la formulación de la cuenta de pérdidas y ganancias no tiene sentido reportando poca utilidad o ninguna para medir la actuación de la organización respectiva. Precisamente en las entidades sin fines lucrativos se sustituye el término beneficio por el de excedente, representando la diferencia temporal en un momento concreto de los ingresos y gastos de un período.

El excedente mide si estas organizaciones han vivido dentro de sus posibilidades. Y esto es así porque tanto las lucrativas como las no lucrativas tienen que equilibrar sus entradas y salidas si quieren sobrevivir. Así se entiende que el equilibrio en las empresas se consigue cuando los ingresos cubren los costes incluidos los de capital, mientras en las entidades sin fines de lucro el equilibrio se consigue cumpliendo unos presupuestos equilibrados y obteniendo el excedente suficiente para:

–          Mantener el valor de los activos con un excedente igual o superior a la inflación existente.

–          Generar el excedente suficiente para revalorizar los fondos obtenidos de financiación pública y privada pendiente de ejecución con un importe similar al tipo de interés de mercado con el menor riesgo posible.

–          Mantener e incrementar el inmovilizado necesario para sus actividades.

–          Cubrir las exigencias de financiación derivadas de las diferencias temporales entre los cobros y los pagos (máxime cuando hay interrelación con Administraciones Públicas con un de calaje entre la ejecución de los gastos y el cobro de los ingresos).

–          Recomponer, en su caso, los excedentes negativos obtenidos en ejercicios anteriores fruto de una mayor ejecución en las actividades no lucrativas sin financiación suficiente.

Este planteamiento podría conducir a un debate ético, en el cual cabe preguntarse si es correcto, legítimo, que una entidad sin fin de lucro genere ganancias. Podemos afirmar que, en general, está mal visto. Pero que esta percepción es equivocada: el debate no debería sí generar o no excedentes, sino qué hacer con las ellos. Si el destino de los recursos excedentarios fuera el bolsillo de algunos miembros de la entidad no cabe duda que ese no es el propósito de la organización, ni de todo un trabajo en conjunto. Pero si lo recaudado se utiliza para agregar valor, brindar un mejor servicio a los beneficiarios y contribuir a que la sociedad crezca, generar ingresos adicionales es correcto y legítimo. Al igual que una empresa, ese margen de rentabilidad permitirá ofrecer a la sociedad sus servicios; solventará la creación de nuevas actividades, la organización de nuevos programas y proyectos, y la optimización de recursos para que la propia institución siga funcionando en beneficio de todos (una mejor sede, herramientas informáticas más modernas, etc.). De otro modo, ¿cuál sería el origen de los recursos económicos para solventar estas opciones?

Por otro lado, las ESFL tienen cada vez más competencia (con otras asociaciones, redes sociales, empresas de capacitación)? Además si genera sus propios recursos podría tener otros beneficios, como lograr mayor independencia de sus financiadores.

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