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Crisis, ¿éxito en su salida?

La crisis se trata de un fenómeno “normal” y recurrente que sucede periódicamente en los mercados. Lo que pudiera diferenciar unas crisis de otras normalmente es su profundidad y su extensión.

Pero este análisis es muy pobre. Hace años que la economía está dando síntomas de una grave enfermedad, siendo sostenida en su declive añadiendo más leña al fuego. La palabra Capitalismo está compuesta por los vocablos Capital e Ismo, es decir Exaltación del Capital. ¿Cómo es posible que estando en una exaltación del capital durante años el Capital haya sido regalado a todo aquel que lo demandaba? ¿Cómo es posible que artificialmente y por arte de los Bancos Centrales se haya mantenido el tipo de interés real del dinero por debajo de la inflación? ¿Cómo es posible que la masa monetaria haya crecido muy por encima del crecimiento de la productividad? Esto en mi pueblo se le denomina “Pan para hoy y hambre para mañana”[1]. Y estamos en el Mañana, quedan muchos años de hambre. El análisis de la actual situación de los mercados efectuado en base a los conceptos de la Teoría Económica Comprensiva[2], reconoce que lo expuesto (en los términos de las concepciones económicas convencionales) es correcto; pero va más allá y abre a otra dimensión de las crisis, que la pone en una perspectiva histórica y económica que nos permite verla no solamente como más profunda y extendida sino como cualitativamente distinta. Más aún, nos pone en la perspectiva de comprender que las respuestas “normales” o habituales, aplicadas a las crisis, no tendrán los efectos esperados, es decir, no conducirán en esta ocasión a una real superación y salida de la crisis.

La salida “normal” de una crisis financiera “normal” consiste en combinar en una adecuada proporción de tres elementos:

  1. a) la pérdida de valor de los activos de los acreedores;

  2. b) la pérdida que deben asumir los deudores;

  3. c) la pérdida que necesariamente ha de afectar al conjunto de los otros agentes económicos (consumidores, empresarios, trabajadores, etc.) vía inflación y vía contracción económica.

De este modo se obtiene que la pérdida, el daño y el dolor que provoca la crisis se reparta entre los diferentes sectores involucrados. Estos procesos son cuidadosamente vigilados por los Gobiernos (políticas fiscal, tributaria, regulatoria, subsidiaria y de incentivos, rescate de bancos, etc.) y por las autoridades monetarias o bancos centrales (tasas de interés, emisión monetaria, tipo de cambio, etc.).

Todo ello está de hecho ocurriendo. Pero desde el punto de observación que nos proporciona la Teoría Económica Comprensiva, podemos ver algo más, por debajo y más allá de todo lo indicado. Desde esta óptica apreciamos básicamente dos fenómenos de incalculables consecuencias:

El primer fenómeno es un cambio que se está cumpliendo en la naturaleza o “esencia “del dinero. Y como el dinero es –en el actual sistema económico- el elemento articulador de los mercados y de la economía en su conjunto. El nuevo concepto económico neoliberal está significando una desarticulación estructural muy profunda de los determinantes del mercado, de modo que no podrá resolverse la crisis sino mediante una reforma institucional, jurídica y política. Entendamos: el mercado continuará funcionando, pero en crisis, que se prolongará hasta que se cumplan dichas reformas.

El segundo fenómeno, estrechamente conectado al anterior, es una mutación al nivel de las relaciones entre los agentes económicos privados y los agentes económicos públicos, tal que los equilibrios que han permanecido sin cambios sustanciales durante las últimas seis décadas ya no se sostienen, planteando la necesidad de redefinir las relaciones entre economía y política; y entre ambas y el ser humano y las personas. Y de ahí el surgimiento de nuevas ideas políticas, nuevas formas de entenderla, movimientos extremos, movilizaciones sociales, etc.

Y todo eso se produce porque la salida de la crisis se ha efectuado ajustando los salarios y pensiones, bajando los ingresos de la clase media, incrementando el nivel de empleo a costa de salarios más bajos. El ajuste ha sido soportado por las personas que perciben rentas del trabajo y asimiladas. Y el efecto también consecuente de disminuir la capa de la clase media incrementando los polos opuestos: personas en nivel de pobreza o semi pobreza cada vez más numeroso y a la vez incremento de la riqueza en manos de unos pocos básicamente procedente de rentas distintas de las del trabajo.

[1] Un pueblo manchego, en esa Mancha que describió Cervantes. Su nombre Granátula de Calatrava. www.granatula.net

[2]  Luis Razeto Migliaro: “Fundamentos de una Teoría Económica Comprensiva. Libro tercero de Economía de Solidaridad y Mercado Democrático.” Ediciones PET, Santiago, 1994.

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